Conducir con los cinco sentidos puestos es esencial para mantener el orden y la seguridad en la carretera. Solo así pueden evitarse accidentes innecesarios y, especialmente, aquellos que podrían acabar en tragedia, como colisiones o atropellos.
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Estas situaciones ocurren a diario y pueden darse incluso durante una clase práctica de autoescuela, un entorno donde los instructores preparan al alumno para afrontar cualquier imprevisto. Aun así, una vez al volante, es el propio conductor quien debe permanecer plenamente atento: fuera del vehículo de prácticas no habrá un profesor que pueda intervenir a tiempo para evitar un riesgo.
Las clases de conducir pueden transcurrir con normalidad o volverse complicadas en cuestión de segundos. Eso fue precisamente lo que ocurrió a un alumno de la autoescuela Corella, en Valencia, que vivió un momento de gran tensión durante una práctica en la que incluso su profesor llegó a sentir auténtico miedo.
“Si no frenamos, la atropellamos.”
El alumno circulaba por una calle estrecha donde había coches aparcados a cada lado, varios contenedores de basura y próximos semáforos que complicaban aún más la visibilidad. En cuestión de segundos, tuvieron que frenar en seco. ¿La razón? Una mujer que empujaba un carrito de bebé apareció de improviso desde uno de los extremos de la calle para cruzar al otro lado sin mirar.
El profesor de la autoescuela no dudó en recriminarle su comportamiento, ya que, aunque el carrito no llevaba ningún niño, la maniobra había sido completamente imprudente. Además, había un paso de peatones justo al lado. De no haber reaccionado correctamente el alumno especialmente, el incidente habría terminado en un atropello evidente.
¿A qué sanción se puede enfrentar la mujer?
Los peatones también están obligados a cumplir la normativa de tráfico, y una de las infracciones más habituales es cruzar por un lugar indebido cuando existe un paso de peatones habilitado.
La DGT establece que esta conducta está considerada como una falta leve y conlleva una sanción económica de 80 euros, ya que supone un riesgo tanto para el viandante como para los conductores que circulan correctamente por la vía.

En situaciones más graves, como cuando la acción del peatón provoca o está a punto de provocar un accidente, la normativa también contempla la posibilidad de imponer sanciones de mayor importe, que pueden alcanzar 200 euros cuando existe un peligro claro causado por una conducta negligente.
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La policía realizaba un control y se llevó toda una sorpresa al descubrir a un profesor de autoescuela, que no podía ni conducir