Una usuaria de TikTok ha publicado un vídeo de un peculiar hecho sucedido en una carretera de Concepción, ciudad ubicada al centro sur de Chile. En las imágenes se ve claramente cómo el conductor de un Chevrolet circulaba con una manguera de repostaje colgando del lado derecho del vehículo, enganchada al depósito.
El coche arrastraba la manguera y los medios de comunicación de la zona señalan la alta probabilidad de que la persona haya repostado para luego escapar y sin pagar. De hecho, al inicio del vídeo, se aprecia su errática forma de conducir al doblar repentinamente para después incorporarse a otra salida, incluso sin señalizar.
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¿Qué pasaría en España?: delito de estafa
En España, las consecuencias legales de no pagar el combustible no son irrelevantes, ya que este hecho está tipificado como delito leve de estafa. Por lo general, además, no resulta complicado identificar a quien reposte sin pagar, ya sea por la matrícula o mediante las imágenes grabadas.
Tras la correspondiente denuncia de la gasolinera, el proceso continúa con el envío al domicilio del acusado (persona a cuyo nombre está registrado el vehículo) de una carta certificada por parte del juzgado con una citación para la vista ante el juez.
No pagar el repostaje: las penas
Tras la vista, se celebrará un juicio del que se puede salir culpable. En dicho caso, la condena será por delito leve de estafa. El juez impondrá una multa de entre uno y tres meses, si la cuantía defraudada es menor de 400 euros.
El dinero a pagar por dicha multa variará en proporción al tiempo impuesto por el juez y del poder adquisitivo del acusado. Además, se deberá hacer frente a la responsabilidad civil de la cantidad estafada a la estación de servicio.

Reincidentes
La reincidencia en este tipo de delitos acarrea consecuencias más graves. Cuando un acusado cuenta con tres condenas en firme por un delito leve de estafa, se le acusa de un delito grave. Más allá de las multas y la cuantía por la responsabilidad civil de lo defraudado, las penas a las que se enfrenta son de entre 1 y 6 años de prisión, dependiendo de las circunstancias en las que se hayan cometido los fraudes.
Un despiste también sale caro
No solo hay intentos de estafa en las gasolineras. Existe también la figura de los ‘despistados’. Gente normal y corriente que tras llenar el depósito sale de la gasolinera sin pasar por caja, la mayoría de las veces sin querer. Desde el año 2015, estas conductas, que con anterioridad estaban tipificadas como falta, se han convertido en un delito leve con las consecuencias penales antes expuestas.
Los despistes también puede resultar caros, porque, aunque en el juicio se consiga demostrar la falta de intención, la multa se mantiene. Además, hay que tener en cuenta el tiempo empleado durante la demanda y el dinero gastado en el asesoramiento jurídico.
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