No es una pegatina más: la etiqueta roja agita el futuro del coche, las ciudades y la forma de circular

A diferencia de las conocidas etiquetas ambientales, que premian a los coches electrificados, esta señalización no tiene relación con las emisiones.

coches españa etiqueta roja

La implantación de la etiqueta roja de la Dirección General de Tráfico (DGT) marca un punto de inflexión en la estrategia española para integrar la conducción autónoma en el tráfico real. El distintivo, concebido exclusivamente para identificar vehículos automatizados en pruebas, simboliza un paso decisivo hacia un sistema de movilidad más supervisado, seguro y preparado para la llegada de tecnologías que hace pocos años parecían lejanas.

A diferencia de las conocidas pegatinas ambientales, que premian a los coches electrificados, esta señalización no tiene relación con las emisiones, sino con la trazabilidad de los prototipos que circulan en vías públicas. Desde junio de 2025, cualquier vehículo autorizado para ensayos deberá mostrarla de forma visible, preferentemente en el ángulo inferior izquierdo del parabrisas.

En los modelos que carecen de cristal delantero, la exigencia se mantiene mediante su colocación en un punto claramente reconocible. Este requisito pretende que tanto las autoridades como el resto de usuarios puedan identificar rápidamente que se trata de un vehículo sometido a pruebas especiales.

Programa ES-AV de la DGT

El nuevo marco regulatorio se articula a través del Programa ES‑AV, presentado oficialmente días antes de la entrada en vigor de la normativa. Este programa estructura el proceso de ensayo en tres fases claramente diferenciadas: una inicial en espacios controlados; una segunda destinada a evaluar prototipos en condiciones de circulación más cercanas a la realidad; y una última orientada a vehículos prácticamente listos para su comercialización, pero aún bajo supervisión.

Este sistema permite que las tecnologías en desarrollo evolucionen bajo un control gradual y riguroso, minimizando riesgos y asegurando la validez técnica de cada avance.

Coche autónomo

Para participar en estas pruebas, los fabricantes deberán cumplir una serie de requisitos estrictos. Los vehículos deben contar con autorización administrativa específica, sistemas de registro de datos capaces de documentar su comportamiento en carretera, un seguro de responsabilidad civil adecuado y personal cualificado, ya sea a bordo o supervisando remotamente la operación. Estas condiciones buscan que cada ensayo sea plenamente trazable y que las autoridades dispongan de información útil ante cualquier incidencia.

País de referencia para el coche autónomo

La DGT sostiene que España se sitúa así en una posición de referencia dentro del despliegue europeo de la conducción autónoma. La etiqueta roja no solo facilita el control operativo, sino que también normaliza la presencia de vehículos sin conductor en las carreteras, preparando el terreno para su integración futura en el tráfico general. Esta identificación inmediata permitirá a los agentes gestionar situaciones críticas con mayor rapidez y contribuirá al análisis de comportamientos que resultarán esenciales para afinar los próximos avances tecnológicos.

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