Los coches autónomos todavía no son una realidad común, pero poco a poco los automóviles que circulan por las carreteras van aumentando sus capacidades y ya hay marcas que han desarrollado sistemas con un grado alto de autonomía. Es decir, aunque sean poco frecuentes, ya hay vehículos que se conducen por su cuenta en distintas regiones del mundo. Eso abre una pregunta importante: ¿cómo hacer para que convivan con los conductores humanos?
Ninguna persona, a día de hoy, está acostumbrada a ver un coche sin conductor, así que si se cruza con uno y ve que no hay nadie al volante, se sorprenderá, algo que incluso puede hacer que tenga un accidente. Es por eso que algunos países están buscando maneras para identificar cuándo un coche está funcionando en modo autónomo, para que el resto de usuarios de la carretera lo sepan.
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El caso de China es el más llamativo, porque el país asiático ha optado por un sistema visual basado en las luces del coche: cuando un vehículo está rodando usando tecnología completamente autónoma, es obligatorio que sus luces exteriores muestren un color cian que indique que es así.
La normativa no es muy específica, así que cada fabricante adopta un formato específico. Hay quienes incluyen un segmento de los faros LED que se activa en este color al pasar a modo autónomo, marcas como Voyah tienen modelos en los que lo que cambia de tono es el nombre de la propia compañía, etc.
Esto es así en coches que alternan entre conducción humana y autónoma, pero ya se puede ver por las carreteras chinas a vehículos directamente diseñados sin conductor, pero que tienen en puntos bien visibles luces cian que les identifican claramente como vehículos autónomos.
Fue el pasado diciembre de 2025 cuando el Ministry of Industry and Information Technology (MIIT) de China aprobó la circulación por carretera de dos modelos con nivel tres de conducción autónoma, de Changan y Arcfox, que es el primer nivel que se considera como tal, ya que tanto el primero y el segundo se identifican como de asistencia a la conducción.

La etiqueta roja en España
En España también se ha tomado una decisión para identificar a los coches autónomos, aunque la medida no es tan visual ni llamativa como la que se emplea en China. Desde junio de 2025 los coches autónomos que hayan sido autorizados para llevar a cabo ensayos tienen que lucir una etiqueta de la Dirección General de Tráfico específica: la etiqueta roja.
Es importante señalar que el estado español, por el momento, no dispone de un marco regulatorio para vehículos, así que es especialmente relevante la referencia que se hace a “ensayos”.

La normativa contempla tres fases de ensayo diferentes. La primera se limita a entornos controlados y está pensada para la validación técnica de tecnologías en desarrollo. La segunda permite que incluso vehículos sin normativa de homologación vigente puedan llevar a cabo pruebas en condiciones más reales. Por último, la tercera fase está solo para modelos que se encuentran en etapas previas a su comercialización, que ya estén homologados o que se encuentren en proceso de obtener autorización para circular.
De esta manera, quien se cruce con un vehículo que luzca este distintivo, que tiene que estar colocado en el ángulo inferior del parabrisas, sabe que se trata de uno con tecnología autónoma y que puede conducirse por su cuenta sin intervención humana.
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