Michelin lleva años avisando de que el neumático no tiene por qué depender del aire, y el Tweel es la demostración práctica de esa idea. Un invento que rompe con un siglo de tradición y que sustituye, de una sola vez, cámara, presión, carcasa y llanta por un conjunto integrado.
No es un prototipo ni un experimento futurista: es un producto comercial que ya trabaja en minicargadoras, maquinaria de mantenimiento, UTV y otros vehículos utilitarios. Y lo más relevante: no puede pincharse.
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Se llama Tweel
El Michelin Tweel (de tire + wheel) es un neumático sin aire. Su arquitectura recuerda más a un componente de ingeniería civil que a un neumático habitual: un cubo central rígido, una banda de rodadura exterior y, entre ambos, una serie de radios flexibles de polirresina que sustituyen completamente la función del aire comprimido. Estos radios soportan la carga, absorben impactos y permiten deformaciones controladas al estilo de un neumático tradicional.
La gran ventaja del sistema es obvia: desaparecen los pinchazos y las pérdidas de presión, una de las causas más habituales de mantenimiento.

El usuario deja así de depender de la presión correcta, la máquina deja de perder tiempo por averías inesperadas, y el responsable de la flota gana en previsibilidad. La propia Michelin incide en que el Tweel multiplica la disponibilidad operativa, especialmente en entornos donde los pinchazos son rutinarios como en maquinaria de obra civil o en todoterrenos.
También más vida útil
Pero hay más. La vida útil de la banda de rodadura suele duplicar o triplicar la de un neumático convencional, y en muchos casos puede reemplazarse de forma independiente, lo que reduce costes a largo plazo.
A esto se suma que el comportamiento dinámico del Tweel (gracias a sus radios de deformación progresiva) es sorprendentemente estable incluso en terrenos rotos, con buena motricidad y un confort que supera a soluciones macizas tradicionales.

Eso sí, no es un producto diseñado para coches de carretera. La velocidad máxima, las cargas laterales y la rumorosidad asociada a la propia arquitectura del Tweel limitan su uso actual a maquinaria, vehículos agrícolas ligeros, UTV y cortacéspedes comerciales. Para turismos, Michelin desarrolla en paralelo UPTIS, otro sistema sin aire, pensado para circular en carretera.
Lo importante es el mensaje: el neumático del futuro no tiene por qué llevar aire, y el Tweel es el primer peldaño hacia esa transición.
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