Ferrari no se complica mucho y, con ciertos modelos, sigue un patrón reconocible. Cuando lanzó el Roma, primero fue cupé y más tarde vio la luz la versión descapotable. Así, cuando se presentó su reemplazo, el Amalfi, era solo cuestión de tiempo que debutara su variante de cielo abierto: el Ferrari Amalfi Spider.
El formato del coche tampoco tiene complicación alguna: luce el mismo cuidado y elegante diseño del modelo conocido, pero equipado con un techo de lona retráctil.
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Es una de las claves del deportivo, porque un sistema de este tipo implica ciertos refuerzos que hacen que el peso del coche aumente, así que las marcas hacen especial hincapié en este aspecto. La capota se puede abrir o cerrar en tan solo 13 segundos y medio, operación que puede realizar a velocidades de hasta 60 km/h. Además, cuando está plegada ocupa solo 22 centímetros, aunque inevitablemente perjudica la capacidad del maletero cuando está abierta.
El volumen del que dispone es de 255 litros, que se reducen a 172 cuando tiene que dar cabida a la capota.
Su estilizada silueta se ha trabajado con la aerodinámica en mente, buscando que sea lo más pareja posible a la del Ferrari Amalfi. Para conseguirlo, hay dos elementos especialmente significativos. El primero es el difusor trasero, que es la guinda del sistema de refrigeración, diseñado para ayudar con el flujo de aire.

El segundo es el alerón móvil activo, con tres configuraciones diferentes: Low Drag o baja carga (LD), Medium Downforce (MD) y High Downforce (HD). El conductor no tiene que preocuparse por ellos, ya que se ajustan de manera automática dependiendo de la velocidad y de las aceleraciones longitudinales y laterales. En el modo HD es capaz de generar hasta 110 kg adicionales de carga cuando circula a 250 km/h.
Además, el Ferrari calza llantas de 20 pulgadas envueltas en neumáticos de 245/35 R20 en el eje delantero y de 285/35 R20 en el trasero.
Sin sorpresas en la mecánica
Como era de esperar, mecánicamente es idéntico a la versión de techo cerrado. Monta un motor 3.9 V8 con doble turbo que es capaz de entregar 640 CV de potencia (20 CV extra respecto al Roma) y 760 Nm de par máximo. Se asocia a una caja de cambios automática de doble embrague y ocho relaciones, además de con un sistema de tracción trasera, y sus prestaciones son algo peores que las del cupé.
La aceleración de 0 a 100 km/h la clava en los mismos 3,3 segundos, pero para alcanzar los 200 km/h necesita cuatro décimas más, marcando un tiempo de 9,4 segundos, en lugar de los nueve de éste. Tampoco hay cambios en la velocidad máxima, que se mantiene en 320 km/h. Por el momento no tiene ni consumo ni emisiones homologadas.

Su comportamiento dinámico se beneficia de tecnología de última hornada. Cuenta con un sistema de frenado brake‑by‑wire que, según la marca, “mejora notablemente la eficiencia de frenado, reduce el recorrido del pedal y aumenta la modulabilidad”; cuenta con el ABS Evo, dispone del sistema de estimación de adherencia basado en el EPS (Electric Power Steering) y el Manettino ofrece cinco modos de conducción (Wet, Comfort, Sport, Race y ESC‑Off).
Tampoco se conoce cuál es el precio de venta al público del Ferrari Amalfi Spider.
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