El Volkswagen Golf sigue siendo un referente entre los compactos en España, incluso en un mercado cada vez más inclinado hacia los SUV. No es un líder casual: se mantiene porque combina tamaño, calidad percibida y una oferta mecánica muy amplia.
Dentro de esa familia, el GTE es la versión un poco ‘escaparate’: menos volumen, más mensaje. Representa la idea de que un compacto puede ser eficiente a diario y rápido cuando toca, y sin renunciar a la cada vez más importante etiqueta Cero.
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Estética atemporal
Estéticamente, el Golf GTE juega a afinar lo conocido. Proporciones limpias, frontal moderno y detalles específicos en azul que lo distinguen sin estridencias. No hay alerones ni apéndices extraños: es el típico coche que parece discreto hasta que te fijas.
Llantas de 18 pulgadas y diseño propio de esta versión, paragolpes con un punto más deportivo y una presencia que sigue siendo muy ‘Golf’: reconocible a cientos de metros, sin necesidad de llamar la atención.

Dentro, el salto respecto a los primeros Golf 8 se nota. La posición de conducción sigue siendo una de sus virtudes, con asiento bajo y volante bien colocado. El sistema multimedia es más rápido e intuitivo, con una pantalla central de mayor tamaño (hasta 12,9 pulgadas) y un cuadro de instrumentos digital que permite visualizar con claridad el flujo de energía, la autonomía eléctrica o los modos de conducción. Todo está donde esperas que esté, que en un coche de este enfoque no es un detalle menor.

Equipamiento completo
En equipamiento, el Volkswagen Golf GTE viene bien servido de serie: climatizador automático, instrumentación digital, conectividad completa, asistentes de seguridad y ayudas a la conducción suficientes para el día a día.
En los opcionales, Volkswagen mantiene su conocida tentación: faros matriciales, head-up display, equipo de sonido premium, techo panorámico o paquetes avanzados de asistentes. La recomendación es clara: elegir con cabeza, porque el coche ya está bien armado y el configurador puede disparar la factura con facilidad. Uno de esos ‘elementos con cabeza’: la suspensión adaptativa que, por 1.000 euros, mejora todavía más su dinamismo.

Mecánica solvente… y eficiente
La parte técnica es el núcleo del GTE. Combina el conocido motor 1.5 TSI, de cuatro cilindros y turbo, con una mecánica eléctrica, para ofrecer entre los dos nada menos que 272 CV gestionados por un cambio automático de doble embrague y seis velocidades. Su batería que permite hasta 141 kilómetros de autonomía eléctrica WLTP… en la teoría, porque en la práctica no va a pasar de 80 kilómetros reales, aunque ya es una cifra muy interesante.
Esto significa que muchos trayectos diarios pueden hacerse sin gastar una gota de gasolina… siempre que se enchufe, claro. Porque aquí está la clave: el GTE funciona mejor cuanto más se usa como lo que es, un híbrido enchufable de verdad. Y esta batería, enchufada a su máxima capacidad, con corriente continua, tarda 26 minutos en pasar del 10 al 80% de carga.

Dinámica de deportivo
En marcha, el Golf GTE mantiene ese equilibrio que ha hecho famoso al modelo. En modo eléctrico se mueve con suavidad y silencio, ideal para ciudad y periferia. Cuando entra en juego el conjunto híbrido, el empuje es inmediato y contundente, con aceleraciones que sorprenden para un compacto ‘civilizado’. No busca ser un GTI, pero corre lo suficiente como para que adelantamientos e incorporaciones se resuelvan con un simple gesto del pie derecho.

En carreteras secundarias se aprecia un chasis asentado, buena motricidad y una dirección precisa, más orientada a la confianza que al nervio. El peso extra de la batería está ahí, pero bien disimulado. El conjunto no llega a 1.700 kilos, lo que, sin ser liviano, tampoco es una salvajada para un coche de estas características. Es un coche rápido y fácil, de los que te permiten ir ligero sin sensación de ir forzando nada. Y eso, para muchos conductores, vale más que un comportamiento radical.

El precio del Volkswagen Golf GTE parte de 43.230 euros. No es barato, pero tampoco juega en la liga de los compactos convencionales. A cambio ofrece potencia, autonomía eléctrica real y una versatilidad difícil de igualar. Un Golf, sí… pero uno que ahora se enchufa y corre cuando hace falta.
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