El Volvo XC90 B5 AWD Mild hybrid es un coche que se deja notar nada más acercarte: mide 4,95 metros de largo, 1,93 metros de ancho y 1,77 metros de alto, unas cifras que hablan por sí solas.
Pero no nos engañemos por estas medidas tan exuberantes. Por fuera n o quiere exagerar: mantiene unas líneas muy limpias y elegantes, una parrilla que impone presencia sin ser agresiva, y los icónicos faros ‘Martillo de Thor’ que iluminan de manera muy característica. Las opciones de personalización permiten jugar con tonos oscuros o detalles más brillantes, pero lo que de verdad impacta es su porte y aplomo.
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Cuando lo ves desde la distancia, transmite seguridad y sensación de coche grande sin recurrir a elementos estridentes, algo que encaja con la filosofía escandinava de Volvo: elegancia sin alardear de ello. Y es que tampoco debemos olvidar que se trata de un SUV del segmento prémium, aunque le guste la discreción.
Interior de calidad, de mucha calidad
Dentro , el ambiente transmite calma nórdica: cuero de buena calidad, madera auténtica y aluminio mate, con una disposición de mandos sencilla e intuitiva.
En el interior hay dos pantallas. La instrumentación es de 12,3 pulgadas y la central del sistema multimedia es de 11,2. Esta pantalla táctil y conectividad Google, es fácil de usar y mantiene al conductor conectado sin sobrecargar la experiencia de conducción.

La habitabilidad es uno de sus puntos fuertes: las dos primeras filas son amplias y cómodas, y la tercera, algo menos, pero permite viajar a adultos de estatura media de forma cómoda en trayectos largos.

El maletero anuncia 301 litros con las siete plazas desplegadas, y se puede ampliar hasta 980 litros si abatimos la tercera fila o hasta casi 2.000 si se abate la segunda, con lo que ya, prácticamente, se convierte en un furgón donde su puede hacer hasta una mudanza. Además, hay 71 litros bajo el suelo para guardar lo que quieras.

Mecánica y microhibridación
Este Volvo XC90 B5 AWD Mild hybrid monta un motor de gasolina turbo de cuatro cilindros, apoyado por un sistema eléctrico de 48 V. La potencia combinada alcanza los 250 CV, con un par máximo de 360 Nm. La caja automática de ocho velocidades y la tracción total son de serie, lo que le permite moverse con soltura pese a sus más de 2 toneladas de peso.
Oficialmente, declara un consumo combinado de 8,5 l/100 km que en estos días de prueba no ha subido mucho más, con un 0-100 km/h de 7,7 segundos, cifras nada despreciables para un SUV de su tamaño y con siete plazas. Como tampoco es desdeñable la etiqueta ECO que luce en el parabrisas.

La microhibridación no permite una conducción eléctrica pura, pero sí aporta arranques más suaves, recuperación de energía en frenadas y ayuda al motor térmico en momentos de alta demanda, haciendo que la conducción urbana sea más cómoda y económica.
Sensaciones al volante: confort y aplomo
Al arrancar, la suavidad del sistema mild hybrid es evidente: no hay tirones, el motor se combina con el eléctrico de forma discreta y la aceleración inicial es muy progresiva y agradable.
En ciudad, esto se traduce en una sensación de tranquilidad y sosiego al mover el coche entre semáforos y tráfico denso, con una dirección que transmite seguridad, al igual que el resto de elementos mecánicos del coche, sin exigir ningún esfuerzo al conductor. El aislamiento acústico es sobresaliente, eliminando gran parte del ruido exterior y del motor, lo que ayuda a que los desplazamientos diarios sean más relajados. La posición elevada ofrece una visibilidad excelente y da confianza, algo fundamental en un SUV grande.

En autopista, el XC90 se siente estable y seguro incluso a velocidades altas. La suspensión absorbe baches y irregularidades sin comprometer la comodidad, y el chasis mantiene la carrocería firme. La entrega de potencia es constante y suficiente para adelantar sin complicaciones, y la caja automática de ocho velocidades trabaja con suavidad para que los cambios sean prácticamente imperceptibles. Se nota que el coche está pensado para viajes largos: tras varias horas al volante, los ocupantes apenas sienten fatiga gracias a la combinación de confort, aislamiento y espacio disponible.
En carreteras reviradas se nota que no es su hábitat natura l y el Volvo muestra su carácter familiar: el peso se deja notar, pero la tracción total y el chasis mantienen las inercias bajo control. Hay algo de balanceo natural, típico de un coche de más de 2.000 kilos, pero no es incómodo ni imprevisible. La dirección tiene un tacto seguro y comunica suficiente información para que el conductor sienta que controla el coche sin tener que forzar la conducción. Incluso con curvas cerradas, el XC90 mantiene la compostura y transmite bastante confianza.

Además, en zonas con cambios de terreno o carreteras mojadas, el sistema AWD y los asistentes electrónicos hacen su trabajo: el control de tracción ajusta la potencia y la electrónica ayuda a que el coche no pierda estabilidad. Esto, unido a la suspensión bien calibrada, da una sensación de aplomo que pocos rivales pueden igualar en este segmento. La respuesta de los frenos es precisa y consistente, lo que completa la sensación de seguridad que transmite todo el conjunto.
Precio y equipamiento destacado
La versión B5 AWD Mild-Hybrid parte en 82.200 euros con el acabado Core, que ya incluye faros Led matriciales, siete plazas, tracción total, cámara trasera y sistema de infoentretenimiento con pantalla táctil. El nivel Plus asciende hasta 86.057 euros, con añadidos como tapicería de cuero premium, asientos calefactables y ventilados, y paquete de sonido mejorado. El acabado Ultra, que llega a 92.202 euros, suma techo panorámico, asientos traseros climatizados, suspensión neumática y detalles de diseño exclusivos que elevan la sensación premium.

Este Volvo XC90 es un SUV que combina espacio, seguridad, tecnología y confort de manera muy acertada. No busca ser el más deportivo, pero sí el más cómodo, seguro y elegante para familias que valoran un toque de eficiencia híbrida sin complicarse la vida buscando enchufes.
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