El invierno invita a miles de conductores a desplazarse hacia la nieve para practicar esquí, senderismo con raquetas o simplemente disfrutar del paisaje. Pero la Dirección General de Tráfico (DGT) advierte: aparcar en los márgenes de las carreteras que llevan a estaciones de esquí o entornos naturales está terminantemente prohibido. Esta conducta compromete la seguridad vial y puede bloquear el paso de otros vehículos, incluidos los de emergencia.
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El Reglamento General de Circulación establece que solo en casos de emergencia se permite detener el vehículo en la calzada o en el arcén. Hacerlo sin justificación reduce la visibilidad y obstaculiza el tráfico. En carreteras de montaña con nieve o hielo, un coche mal estacionado incrementa el riesgo de accidentes y colisiones, agravando las consecuencias de las condiciones meteorológicas adversas.

Multas por estacionamiento indebido
El incumplimiento de estas normativas puede dar como resultado sanciones económicas significativas. Las multas por estacionar en zonas no permitidas en la montaña oscilan entre los 80 y los 200 euros, dependiendo de la gravedad de la infracción y del nivel de obstrucción que cause el vehículo. En casos más graves, como impedir el acceso de vehículos de emergencia, las multas pueden ser aún más elevadas y puede incluso llegar a la inmovilización del vehículo. Estos son algunos de los supuestos:
- Aparcar un vehículo en la calzada de una carretera interurbana o en el área transitable del arcén: 80 euros de multa.
- Dejar el vehículo estacionado obstaculizando el flujo del tráfico: sanción de 80 euros.
- Estacionar un vehículo causando obstrucciones al tránsito o generando un peligro para otros usuarios: multa de 200 euros.
- Aparcar en la calzada o el arcén de una travesía con iluminación insuficiente, sin las luces reglamentarias encendidas entre el atardecer y el amanecer: 200 euros de sanción.

Alternativas para estacionar
Para evitar sanciones y contribuir a la seguridad vial, es importante utilizar los aparcamientos habilitados (de pago o gratuitos) en las proximidades de las estaciones de esquí o los parajes naturales. Estos espacios están diseñados para garantizar el acceso fluido y evitar complicaciones en la carretera. En muchas ocasiones, estos aparcamientos están bien señalizados y conectados mediante senderos que facilitan el acceso a las zonas recreativas. Aunque si ya están llenos, habrá que esperar en una zona que no obstaculice el tráfico -mientras se quedan huecos libres- o darse la vuelta para intentar disfrutar de la nieve otro día, si no se quiere regresar a casa con una multa.
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