La llegada de la lluvia y las nevadas con la borrasca ‘Kristian’ vuelve a poner el foco en un elemento esencial del vehículo: los neumáticos. Su capacidad para evacuar agua, mantener el agarre y responder ante imprevistos se vuelve determinante cuando la carretera se complica.
Los recientes avisos de la Guardia Civil en redes sociales insisten en esta idea, recordando que un neumático desgastado incrementa de forma notable el riesgo de aquaplaning, un fenómeno que puede surgir incluso a velocidades moderadas cuando una fina lámina de agua impide el contacto efectivo con el asfalto.
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El deterioro de la banda de rodadura compromete la estabilidad del vehículo y aumenta las probabilidades de perder el control durante una tormenta o un episodio de lluvia intensa.
Frenada de emergencia con lluvia
Un mantenimiento deficiente afecta no solo al agarre, sino también a la tracción y a la capacidad de frenada en superficies deslizantes. La profundidad del dibujo, que determina cuánta agua se puede desalojar a cada giro, se convierte en un factor clave para evitar derrapes. La Guardia Civil recuerda que una presión incorrecta y un desgaste excesivo reducen la adherencia en frenadas de emergencia y aumentan la vulnerabilidad ante lluvias intensas.
La influencia de la meteorología adversa no se limita únicamente al agua. Cuando aparece la nieve, la capacidad del neumático para morder la superficie helada depende en gran parte de su compuesto y del diseño de sus canales. En zonas donde las precipitaciones invernales son habituales, los expertos recomiendan equipar neumáticos específicos para bajas temperaturas. Sin embargo, para la mayoría de conductores que circulan por áreas con clima variable, los modelos mixtos o de todo tiempo (all season) se presentan como una alternativa equilibrada.
Este tipo de neumáticos ofrece un rendimiento estable en seco, mojado e incluso con presencia ligera de nieve, permitiendo mantener el control en condiciones cambiantes. Su capacidad de evacuación y su compuesto versátil los convierten en una opción segura para quien busca una solución “todo en uno”.
No obstante, en circunstancias como las provocadas por la borrasca ‘Kristian’, lo más adecuado es montar neumáticos de invierno o llevar cadenas para la nieve.
De cualquier modo, el mantenimiento sigue siendo la asignatura pendiente para muchos automovilistas. Comprobar que el dibujo supere el mínimo legal y vigilar grietas o deformaciones son rutinas que evitan averías, alargan la vida útil del neumático y reducen el riesgo de accidente bajo condiciones adversas.
Además, cualquiera de estos defectos impide superar la ITV y se considera infracción grave, con una sanción de 200 euros.
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