La semana pasada, la red de carreteras española se convirtió en una ratonera para miles de profesionales del transporte tras el paso de la virulenta borrasca Ingrid. El colapso se concentró especialmente en los grandes corredores del norte y centro peninsular, como la A-1, la A-6 y la A-2, donde la acumulación de nieve y el hielo extremo obligaron a la DGT a decretar el nivel negro, prohibiendo totalmente la circulación de vehículos de más de 7,5 toneladas.
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Esta medida crítica derivó en el embolsamiento forzoso de camiones en áreas de servicio y ‘parkings’ de vialidad invernal, dejando a cientos de transportistas inmovilizados durante horas para evitar el bloqueo total de las arterias principales y facilitar el trabajo de las máquinas quitanieves.
Lo cierto es que la red viaria española no logra sacudirse el manto blanco. Este miércoles 28 de enero de 2026 amanece con un nuevo desafío meteorológico: la borrasca ‘Kristin’. Lo que parecía una vuelta a la normalidad para el transporte profesional se ha transformado, en cuestión de horas, en un nuevo escenario de incertidumbre y restricciones logísticas.

Nuevo pulso entre el asfalto y la meteorología
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado desde la madrugada protocolos de seguridad que afectan directamente a los vehículos de más de 7,5 toneladas. Si bien los grandes corredores se mantenían operativos ayer, la intensidad de las nevadas en el Sistema Central e Ibérico ha obligado a reactivar restricciones preventivas en provincias como Guadalajara, Cuenca y Segovia. La prioridad es clara: evitar que los camiones queden cruzados en la calzada, bloqueando el paso de las máquinas quitanieves.
“La seguridad vial prima sobre la inmediatez logística”, subrayan fuentes de Tráfico. En vías críticas como la AP-6 y la A-1, el cielo vuelve a amenazar con el cierre si el espesor acumulado supera los umbrales de seguridad. Mientras tanto, en la red secundaria y los puertos de montaña de la cornisa cantábrica, el nivel rojo es la tónica general, prohibiendo de facto el tránsito de vehículos pesados y articulados.

Flexibilidad administrativa para los camioneros
Como contrapartida al rigor del clima, el Ministerio de Transportes ha movido ficha. Dada la excepcionalidad de los bloqueos sufridos desde el pasado viernes, se ha publicado una resolución que flexibiliza los tiempos de conducción y descanso. Esta medida busca aliviar la presión sobre unos transportistas que, atrapados entre dos borrascas, ven cómo sus cronogramas se desmoronan. No se trata solo de mover mercancía, sino de permitir que el conductor llegue a su destino o a un área segura sin infringir la normativa del tacógrafo por causas de fuerza mayor.
A día de hoy, hablar de “libre circulación” en España es un espejismo para el sector del transporte. El invierno de 2026 está demostrando una agresividad técnica que pone a prueba tanto la infraestructura como la paciencia del gremio. La vigilancia debe ser constante y la consulta de los paneles informativos, obligatoria. En las próximas horas, la evolución de Kristin determinará si la península se encamina a un nuevo bloqueo total o si, por el contrario, la logística logra sortear los copos.
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