La volatilidad del mercado energético ha vuelto a golpear con dureza la economía de las familias españolas. En los últimos días, la escalada de la tensión en el conflicto bélico de Irán ha provocado un efecto dominó en los parqués internacionales, disparando el precio del barril de Brent y, por extensión, el de los surtidores en toda la Península y Baleares. Con la gasolina y el diésel rozando niveles históricos, el sector busca alternativas viables.
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En este escenario, el GLP (gases licuados del petróleo) emerge como el único oasis de ahorro real. Actualmente, el autogás representa la única opción en el mercado que permite una proeza propia de otra década: repostar por debajo de un euro el litro. A día de hoy, el precio medio en España de este combustible se sitúa en 0,959 euros/litro, mientras el resto de carburantes (gasolina a 1,692 euros/litro y diésel a 1,851 euros/litro) sufren las sacudidas geopolíticas y la incertidumbre en el Estrecho de Ormuz.
Lo cierto es que este gas mantiene, todavía, un precio asequible, consolidándose como el combustible más competitivo en la red de estaciones de servicio del país.

El éxito de los modelos bifuel en el mercado nacional
No es una coincidencia que los vehículos propulsados por GLP se hayan situado sistemáticamente entre los híbridos más vendidos en España. Fabricantes como Dacia o Renault han detectado una demanda creciente de usuarios que no solo buscan un alivio inmediato en el gasto mensual, sino también una transición hacia la movilidad sostenible que no dependa de la infraestructura de carga eléctrica, todavía deficitaria en muchas zonas.
Estos automóviles incorporan un sistema dual que permite circular indistintamente con gasolina y gas. El funcionamiento resulta técnico pero eficiente: el vehículo inicia la marcha con gasolina y, una vez el propulsor alcanza la temperatura de servicio adecuada, el sistema conmuta automáticamente al autogás.

Fortalezas del GLP
Según datos de la Asociación de Transformadores de Vehículos (ASTRAVE), el ahorro operativo respecto a un motor de combustión convencional se sitúa entre el 40% y el 50%, una cifra imbatible en el contexto inflacionista actual.
Las claves del rendimiento del sistema dual:
- Autonomía combinada: la suma de ambos depósitos permite recorrer distancias superiores a los 1.000 kilómetros sin necesidad de detenerse en una gasolinera.
- Reducción de costes: el diferencial de precio en el surtidor se traduce en una amortización rápida de la inversión inicial.
- Fiabilidad mecánica: la combustión del gas es más limpia, lo que suele derivar en una menor acumulación de residuos en el motor.

El pasaporte directo a la Etiqueta ECO de la DGT
Más allá del beneficio financiero, el GLP constituye la vía más sencilla y económica para obtener el distintivo ECO de la Dirección General de Tráfico. En un momento en el que las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) restringen el acceso al centro de las ciudades de más de 50.000 habitantes, este adhesivo se ha vuelto una herramienta indispensable para la movilidad cotidiana.
Debido a que sus emisiones de partículas y óxidos de nitrógeno son significativamente menores que las de los combustibles tradicionales, estos vehículos disfrutan de exenciones fiscales y descuentos en el estacionamiento regulado. No se requiere un desembolso elevado en tecnologías eléctricas puras; el sistema bifuel democratiza el acceso a las ventajas de la etiqueta ECO para una base de conductores mucho más amplia.

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