Durante años ha pasado desapercibido entre adelantamientos, incorporaciones y frenadas suaves. No genera alertas en el coche ni avisos luminosos, pero está presente en miles de trayectos diarios. Ahora, ese gesto casi automático empieza a tener consecuencias que muchos conductores no habían previsto.
No aparece en los debates habituales sobre seguridad vial, pero forma parte de la rutina de conducción en autovías y carreteras secundarias. Basta con un pequeño descuido o una decisión impulsiva para incurrir en una práctica que, sin hacer ruido, ha entrado de lleno en el radar de las autoridades.
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Un nuevo término
La Dirección General de Tráfico ha puesto nombre a este comportamiento: «coche chicle», una expresión que describe a quienes circulan excesivamente cerca del vehículo que les precede. No se trata de una etiqueta informal sin consecuencias, sino de una práctica que ya está siendo objeto de campañas específicas de vigilancia.
El concepto busca trasladar de forma visual una idea sencilla. Reducir al mínimo la distancia de seguridad elimina cualquier margen de relación. En ese contexto, cualquier frenazo inesperado se convierte en una situación crítica. La DGT insiste en que no es un problema menor, sino una de las conductas más repetidas en la red viaria española.
Una infracción habitual con consecuencias reales
Aunque muchos conductores no lo perciben como un riesgo inmediato, los datos apuntan en otra dirección. Los alcances traseros siguen siendo uno de los accidentes más comunes en autopistas y autovías, y en buena parte de los casos están relacionados con esta práctica.
Circular pegado al coche de delante no solo genera tensión, también incrementa la agresividad al volante. La sensación de presión sobre el conductor que va delante puede provocar decisiones precipitadas, maniobras bruscas o cambios de carril poco seguros.

Lo que muchos desconocen es que este hábito puede detectarse incluso a velocidades altas. Una cámara situada en un pórtico o un dron que sobrevuela una autovía pueden medir con precisión si se está incumpliendo la separación mínima recomendada.
Consecuencias de caer en esta categoría
Ser identificado como “coche chicle” implica una sanción inmediata con una multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carnet. Se trata de una infracción catalogada como grave, en la misma línea que otras conductas que comprometen la integridad de todos los usuarios de la vía.
Los agentes recuerdan que el riesgo no depende solo de la velocidad de circulación. En tramos urbanos, donde los cambios de ritmo son frecuentes, el margen insuficiente multiplica la posibilidad de impacto en semáforos, rotondas y retenciones imprevistas.
Cómo saber si estas respetando el margen adecuado
La fórmula más sencilla para comprobarlo sigue siendo la regla de los dos segundos. Consiste en elegir un punto fijo por el que pase el vehículo de delante y contar mentalmente hasta dos antes de alcanzarlo. Si en ese intervalo se reduce, la distancia no es correcto y existe peligro real de colisión.
Este método, además, se complementa con las marcas blancas o líneas de referencia que ya existen en ciertos tramos de autovías y carreteras nacionales, diseñadas específicamente para ayudar a los conductores a verificar la separación adecuada entre vehículos.

En situaciones de lluvia, niebla densa o asfalto deslizante, ese tiempo debería alargarse hasta tres o cuatro segundos para compensar el aumento del espacio de frenado.
Este método tan popular es especialmente útil en carreteras rápidas, donde la percepción del conductor tiende a engañar. A velocidad superiores incluso una separación aparentemente extensa puede resultar insuficiente si surge un obstáculo de repente.
Por qué cada vez se vigila más este comportamiento
Las autoridades aseguran que la proliferación de tecnologías de detección han permitido identificar a quienes circulan con actitud agresiva o impaciente, dos perfiles habituales entre los ‘coches chicle’.
La DGT ha reforzado además sus campañas informativas para recordar que la distancia correcta es tan importante como respetar la velocidad, las señales los límites de alcohol. El mensaje insiste en evitar la sensación de persecución que sufren los conductores adelantados cuando otro vehículo se mantiene demasiado cerca.
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