El “enemigo silencioso” de los diésel: la avería de 2.000 euros que empieza con un trayecto corto

Un fallo habitual en los coches diésel amenaza la durabilidad del motor y puede generar averías inesperadas, sobre todo en recorridos urbanos.

Filtro partículas coche
Si aparece este proceso es conveniente no apagar el motor. | Getty Images

Muchos conductores subestiman un detalle que puede derivar en averías costosas y comprometer la eficiencia del motor. Lo que parece un gesto menor se traduce en reparaciones complejas y frustración al volante. Este descuido sigue pasando desapercibido, a pesar de su impacto directo sobre piezas esenciales del vehículo. 

No es solo cuestión de mantenimiento rutinario, afecta directamente al sistema de emisiones y al rendimiento del motor. Ignorarlo puede convertir un trayecto normal en un problema mecánico serio, especialmente si el coche se utiliza de manera frecuente en ciudad o para desplazamientos cortos. 

En muchos casos, el origen de estos fallos está en un componente clave de los motores diésel modernos, el filtro de partículas, encargado de mantener a raya las emisiones contaminantes.

¿Qué es el filtro de partículas y cómo funciona?

El filtro de partículas diésel, conocido como FDP por sus siglas, forma parte del sistema de escape de los coches diésel modernos. Su función principal es retener las diminutas partículas de hollín que se generan durante la combustión del gasóleo antes de que salgan al exterior.

Se trata de un elemento interno con una estructura de canales microscópicos capaces de atrapar estos residuos contaminantes. De esta forma, el vehículo reduce de manera notable las emisiones que llegan a la atmósfera y cumple con las normativas medioambientales cada vez más exigentes.

Con el paso de los kilómetros, esas partículas se van acumulando en el interior del filtro. Para evitar que termine obstruido, el propio coche activa un proceso automático llamado regeneración, mediante el cual se eliminan los depósitos acumulados.

Durante este proceso, la temperatura del sistema de escape aumenta lo suficiente como para quemar el hollín retenido. Cuando la regeneración se completa correctamente, el filtro vuelve a quedar limpio y el motor puede seguir funcionando con normalidad.

Cuando el sistema no logra limpiarse 

El problema aparece cuando esa regeneración no llega a completarse. Determinadas condiciones de conducción pueden impedir que el sistema alcance la temperatura necesaria, lo que provoca que los residuos se acumulen progresivamente dentro del filtro. 

Cuando esto ocurre, el coche empieza a mostrar síntomas claros. Es habitual que se encienda una luz de advertencia en el cuadro, que el motor pierda potencia o que el consumo aumente. Si no se corrige a tiempo, el filtro puede terminar obstruido y requerir una intervención en el taller. 

Nivel de combustible 

Uno de los factores que puede impedir que el filtro se limpie correctamente es circular con muy poco combustible en el depósito. El sistema de gestión del motor puede retrasar o cancelar la regeneración si detecta que el nivel es demasiado bajo. 

Mantener al menos un cuarto de tanque facilita que el coche complete el proceso de limpieza cuando lo necesita. Este simple hábito ayuda a que el motor alcance la temperatura adecuada y reduce el riesgo de acumulación de partículas. 

Batería insuficiente 

La batería del vehículo también influye más de lo que muchos conductores imaginan. Una carga baja puede afectar al funcionamiento de los sistemas electrónicos que gestionan la regeneración del filtro de partículas. 

Cuando esto sucede, el coche puede posponer la limpieza automática del FDP. Con el tiempo, esta situación favorece la acumulación de residuos y aumenta la probabilidad de que aparezcan fallos mecánicos o avisos en el panel de instrumentos

Revisar el estado de la batería de forma periódica permite detectar problemas antes de que afecten a otros componentes del vehículo.

Batería
Un profesional cambiando la batería de un coche.

Conducción a bajo régimen 

El estilo de conducción también tiene un papel importante. Circular durante largos periodos a bajo régimen de revoluciones, especialmente en trayectos cortos, dificulta que el motor alcance la temperatura necesaria para activar la regeneración del filtro. 

En esas circunstancias, los residuos continúan acumulándose en el interior del FDP. Con el tiempo pueden aparecer obstrucciones que afectan al rendimiento del motor, provocando pérdida de potencia o un aumento del consumo de combustible. 

Realizar recorridos algo más largos de forma ocasional y mantener un régimen de giro moderado permite que el motor alcance su temperatura óptima. Así se facilita que el sistema elimine los depósitos acumulados y el filtro siga funcionando correctamente. 

Revisar el estado del filtro, la batería y el nivel de combustible son gestos sencillos que ayudan a evitar problemas mayores. Prestar atención a señales como ruidos inusuales, pérdida de potencia o avisos luminosos permite detectar el problema antes de que termine en una reparación costosa. 

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