El sistema de alumbrado de un vehículo es uno de los componentes más importantes para la seguridad activa, ya que permite ver y ser visto en todo momento. Está formado por diferentes tipos de luces, cada una con una función específica.
Las luces antiniebla son esenciales para conducir con seguridad en condiciones de baja visibilidad. Sin embargo, desconocer su uso correcto puede convertirse en motivo de sanción económica y en un riesgo para la circulación.
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Diversos fenómenos meteorológicos, como la lluvia, la nieve o la niebla, reducen la visibilidad y ponen en riesgo la conducción. Para contrarrestar estos efectos, el vehículo dispone de luces específicas, entre ellas las antiniebla, diseñadas para momentos concretos y no para un uso continuo.

¿Cuándo usar las luces antiniebla?
Estas luces pueden ser delanteras (opcionales) y traseras (obligatorias, salvo en motocicletas). Cada una tiene un uso definido y la Dirección General de Tráfico (DGT) establece claramente cuándo deben emplearse.
Las antiniebla delanteras son potentes y mejoran la visión del conductor. Se pueden usar de forma opcional con niebla, lluvias abundantes, nevadas o polvo en suspensión. Sin embargo, hay que manejarlas con precaución, ya que deslumbran con facilidad. Por ejemplo, está prohibido conectarlas cuando solo llueve de manera moderada.
Por su parte, las traseras son rojas y más intensas que las de posición, pensadas para que otros conductores vean al resto de vehículos con claridad. Se encienden con niebla espesa, lluvia o nieve densas, nubes de polvo o humo que dificulten gravemente la visibilidad. Si la lluvia o la nieve son ligeras, está prohibido activarlas, bajo riesgo de sanción.
Testigos: el símbolo de las luces antiniebla
Los amarillos advierten de alguna circunstancia concreta que debe ser revisada, pero que en principio no entraña riesgos (el nivel de gasolina entra en reserva, por ejemplo).
Antiniebla. Indica que se llevan encendidas las luces antiniebla, que deben apagarse cuando acabe la baja visibilidad.
La multa: 200 euros
Cumplir estas indicaciones no solo incrementa la seguridad vial, sino que también evita la multa de 200 euros que corresponde al uso indebido del sistema de alumbrado. Este importe puede parecer elevado, pero se aplica para garantizar que todos los conductores respeten las normas y reduzcan riesgos en condiciones adversas.
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