Conducir con lluvia y viento: las claves de la DGT para evitar accidentes en plena borrasca

El mal tiempo complica la circulación y aumenta el riesgo en carretera. Descubre cómo protegerte y llegar seguro a tu destino.

Carretera con lluvia
Un aguacero puede poner en aprietos a los conductores. | Getty Images

El inicio de año está marcado por la llegada de sucesivas borrascas que están golpeando con fuerza la Península Ibérica, generando condiciones muy adversas para la conducción. Las rachas de viento, que en algunos puntos superan los 100 km/h, se suman a lluvias intensas que afectan a carreteras de numerosas Comunidades Autónomas, especialmente en zonas costeras y de montaña.

Ante este escenario, la Dirección General de Tráfico (DGT) aconseja extremar la precaución y revisar las previsiones meteorológicas antes de emprender cualquier viaje. Circular bajo lluvia torrencial y viento fuerte requiere aplicar medidas específicas para reducir riesgos. La combinación de ambos fenómenos complica el control del vehículo y eleva significativamente la probabilidad de sufrir accidentes.

Conducir con lluvia y viento

Ante la presencia de lluvia, la visibilidad se reduce considerablemente y el asfalto se vuelve más resbaladizo. Es fundamental reducir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad con el vehículo precedente. Se recomienda circular con las luces de cruce encendidas, incluso durante el día, para mejorar la visibilidad. Además, es crucial asegurar el correcto funcionamiento de los limpiaparabrisas y el sistema de iluminación del vehículo.

El viento, por su parte, puede desestabilizar el vehículo, especialmente a altas velocidades. Las ráfagas laterales pueden desplazar el coche de su trayectoria, por lo que se aconseja sujetar firmemente el volante y reducir la velocidad. Al adelantar a vehículos grandes, como camiones o autobuses, se debe prestar especial atención, ya que pueden generar turbulencias que afecten la estabilidad del coche.

Precauciones adicionales

Es importante evitar maniobras bruscas, como frenazos o volantazos repentinos, que pueden provocar la pérdida de control del vehículo. Se recomienda conducir con suavidad y anticipar las acciones, como giros o cambios de carril. En caso de fuertes vientos, se debe prestar atención a la posible caída de ramas, árboles u otros objetos a la carretera.

Cuando la lluvia es intensa, se puede producir el efecto aquaplaning, que consiste en la pérdida de contacto de los neumáticos con el asfalto debido a la acumulación de agua. En esta situación, se debe evitar frenar bruscamente sin dejar de sujetar firmemente el volante, reduciendo gradualmente la velocidad hasta recuperar el control del vehículo.

Recomendaciones de la DGT

La Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda revisar el estado de los neumáticos, asegurando que tengan la presión adecuada y una profundidad de dibujo suficiente para garantizar el agarre en condiciones de lluvia. También aconseja revisar el sistema de frenos y la suspensión del vehículo.

En condiciones de viento fuerte, la DGT aconseja reducir la velocidad y sujetar firmemente el volante, corrigiendo las posibles desviaciones de la trayectoria. Se debe prestar especial atención a las salidas de túneles y al adelantar a vehículos voluminosos.

En definitiva, conducir bajo la lluvia y el viento requiere una mayor atención y precaución. Adaptar la velocidad a las condiciones meteorológicas, aumentar la distancia de seguridad, evitar maniobras bruscas y verificar el estado del vehículo son medidas fundamentales para garantizar la seguridad en la carretera. Al seguir estos consejos, se puede minimizar el riesgo de accidentes y disfrutar de un viaje más seguro.

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