En los últimos meses se ha extendido un rumor que ha generado inquietud entre miles de conductores veteranos: ¿es cierto que, al cumplir 65 años, la Dirección General de Tráfico (DGT) exige superar un nuevo examen para renovar el carnet? El debate se ha alimentado de informaciones confusas, cambios legislativos europeos y de la creciente atención pública sobre la capacidad al volante de los conductores de mayor edad. Pero ¿qué hay realmente detrás de este bulo?
Lo primero que conviene aclarar es que en España no existe ningún examen teórico ni práctico adicional obligatorio al cumplir los 65 años. La normativa vigente especifica que la edad, por sí sola, no es motivo para retirar el permiso, ni tampoco para exigir pruebas extra que no se aplican al resto de conductores. La propia DGT subraya que lo determinante no es la fecha de nacimiento, sino el estado psicofísico del conductor.
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Lo que sí cambia a partir de los 65 es la frecuencia de renovación del permiso. Si para un conductor de menor edad la vigencia habitual del carnet B y de los permisos de moto es de 10 años, al alcanzar los 65 el periodo se reduce a 5 años. En el caso de los permisos profesionales (camiones, autobuses y categorías específicas) el plazo se ajusta todavía más: se renuevan cada tres años. Esta reducción no implica un examen nuevo, sino un mayor control médico periódico, que permita detectar a tiempo posibles limitaciones derivadas de la edad.
¿Entonces por qué se habla de “examen obligatorio”?
El origen de la confusión está en parte en los recientes debates a nivel europeo. El Parlamento Europeo ha aprobado una reforma que endurece los requisitos para renovar el permiso en toda la UE, incluyendo la obligación de presentar un certificado médico en el proceso de renovación a partir de 2028.
Esto ha llevado a algunos a interpretar erróneamente que se exigirá un examen adicional a los mayores de 65 años. Sin embargo, estas medidas aún no han entrado en vigor y, además, afectarán a todos los conductores, no solo a los de mayor edad. Y, en la práctica, ya ocurre en España: la DGT exige superar un reconocimiento médico para seguir al volante.
Estas pruebas, además, son iguales para los mayores de 65 años que para el resto de conductores. La única diferencia es que en esta franja de edad hay más problemas de visión y de coordinación, así como posibles enfermedades que puedan evolucionar con el tiempo. Si se detecta un problema susceptible de agravarse, el centro puede reducir la vigencia del permiso –por ejemplo, a uno o dos años–, pero no se exige realizar un examen teórico o práctico.
Además, la DGT recuerda que, si durante la revisión se aprecia la necesidad de imponer restricciones personalizadas (como prohibir la conducción nocturna o limitar la circulación a zonas próximas al domicilio) estas se reflejan mediante códigos en el permiso, siempre en función del estado de salud del conductor.
Más facilidades, no más obligaciones
Lejos de endurecer los trámites, la DGT ha puesto en marcha medidas para facilitar la renovación a los mayores. Entre ellas, la posibilidad de ser atendidos sin cita previa en las jefaturas a partir de los 65 años. Y desde los 70, Tráfico no cobra las tasas: el conductor solo debe abonar el coste del reconocimiento médico.
Estas iniciativas forman parte de un modelo que busca equilibrar seguridad vial y derecho a la movilidad, especialmente cuando en España hay más de cuatro millones de conductores mayores de 65 años activos.
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