El aparcamiento subterráneo de Plaza de Colón, uno de los puntos de movilidad más transitados de Madrid, cerrará temporalmente a partir de la noche del lunes 2 de febrero para iniciar su remodelación integral, tras la renovación de su concesión adjudicada a Telpark por el Ayuntamiento de Madrid.
Durante el lunes operará con normalidad, pero al finalizar la jornada quedará clausurado y, desde el martes, permanecerá cerrado durante los 16 meses previstos para la ejecución de las obras, según el proyecto aprobado por el Gobierno municipal.
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Esta intervención supondrá la transformación completa de unas instalaciones que acumulaban problemas estructurales y una imagen claramente desfasada respecto a otros aparcamientos del centro de la capital, tal y como reconocen los documentos municipales y el propio Ayuntamiento.
Cuando reabra, el renovado aparcamiento ofrecerá 578 plazas, de las que 150 serán para residentes y 428 de rotación, distribuidas en tres plantas bajo los jardines del Descubrimiento. Además, incorporará al menos 97 puntos de recarga eléctrica, lo que lo situará entre los parkings públicos con mayor dotación para vehículos eléctricos de la ciudad y alineará su funcionamiento con la estrategia de la empresa adjudicataria de impulsar ecosistemas de movilidad urbana sostenible.
Un enclave estratégico
Pero para entender por qué esta obra es especialmente relevante para los conductores que circulan por la ciudad conviene recordar el papel que desempeña hoy el aparcamiento de Colón. Ubicado en pleno barrio de Salamanca, bajo una de las zonas con mayor densidad comercial, cultural y de transporte de Madrid, funciona como una auténtica puerta de entrada al distrito para quienes acceden en coche privado.
Desde su entorno se enlazan ejes clave como Castellana, Goya, Génova y Serrano, además de varias líneas de metro y numerosas rutas de autobús, lo que lo convierte en un punto clave tanto para visitantes como para trabajadores de la zona.
A diario, el aparcamiento absorbe buena parte del tráfico de acceso al centro procedente del eje norte-sur, así como de quienes acuden a la Milla de Oro para compras, citas profesionales o eventos culturales en instituciones cercanas como la Biblioteca Nacional o el Museo Arqueológico. Su uso actual combina plazas de rotación y residentes, pero las instalaciones se habían quedado obsoletas frente a las nuevas exigencias de movilidad, digitalización y sostenibilidad que demanda el usuario urbano contemporáneo.

La reforma no solo abordará la modernización técnica (iluminación, señalización, sistemas de guiado, accesibilidad y seguridad), sino que pretende convertir este espacio en una infraestructura preparada para la movilidad eléctrica, cuyo peso crece cada año en Madrid. Con ello, el Ayuntamiento y la concesionaria buscan dar respuesta tanto a la necesidad de actualizar una instalación muy utilizada como a las nuevas políticas de movilidad urbana que priorizan la electrificación y la reducción de emisiones.
El cierre temporal obligará a los usuarios habituales a buscar alternativas en aparcamientos próximos, pero la Administración insiste en que la actuación es imprescindible para garantizar la continuidad y calidad del servicio a largo plazo. Al tratarse de un aparcamiento situado en una de las zonas más activas de la ciudad, su modernización tendrá un impacto directo en la experiencia de miles de conductores que utilizan esta infraestructura como punto estratégico para moverse por el centro.
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