Una nueva forma de leer el surtidor. Algunas gasolineras estadounidenses han comenzado a mostrar en la pantalla de los surtidores cuánto cuesta realmente conducir, una medida que promete más transparencia, comparaciones justas y decisiones inteligentes para el conductor.
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En cualquier país del mundo, repostar gasolina siempre ha sido un ejercicio de resignación. El conductor ve el precio por litro, llena el depósito y cruza los dedos para que el gasto mensual no se dispare. Sin embargo, desde mediados de enero, esa escena ha empezado a cambiar. Varias gasolineras de Estados Unidos ya muestran en los surtidores una nueva referencia: el coste estimado por cada 100 kilómetros recorridos, una métrica mucho más cercana a la experiencia real de conducción.
La medida, impulsada por organismos de protección al consumidor y alineada con recomendaciones energéticas internacionales, busca transformar números abstractos en información comprensible. Ya no se trata solo de cuánto cuesta el combustible, sino de cuánto cuesta moverse con el vehículo.

Del precio por galón al coste por cada 100 kilómetros
El cambio es tan simple como disruptivo. Junto al precio tradicional por galón (3,78541 litros de combustible), el surtidor indica ahora también cuánto cuesta recorrer 100 kilómetros con cada tipo de energía disponible: gasolina convencional, mezclas con etanol, diésel o incluso electricidad en las estaciones de carga rápida.
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Para ello se utilizan consumos estandarizados, basados en datos oficiales de agencias como la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) o la Energy Information Administration (EIA). El objetivo no es reflejar el consumo exacto de cada vehículo, sino ofrecer una base común que permita comparar. Gasolina frente a diésel. Combustión frente a eléctrico. Sin cálculos mentales complicados para el usuario.
Alguno de los expertos que han participado en este cambio indica que “los conductores entienden el coste por kilómetro porque se relaciona directamente con su vida diaria: el trayecto al trabajo o el viaje del fin de semana”.

Transparencia y mayor información al consumidor
Hasta ahora, comparar costes de energías era casi un ejercicio académico. Litros, kilovatios hora (kWh) y precios variables. Demasiadas unidades, poca claridad. Con el coste por 100 km, la comparación se vuelve inmediata. El conductor ve, de un vistazo, qué opción castiga menos su bolsillo en un uso medio.
Según datos de la Federal Trade Commission (FTC), una diferencia de apenas dos dólares por cada 100 kilómetros puede traducirse en cientos de dólares al año para quien recorre más de 15.000 kilómetros. No es una revolución silenciosa. Es una invitación a pensar con qué tipo de energía es más barato moverse.

Un pequeño dato con gran impacto
Esta nueva información no abarata el combustible. Pero cambia algo fundamental: la percepción del coste de conducir. Al poner el foco en los kilómetros y no en el surtidor, el sistema habla el idioma del usuario.
Quizá muchos lo ignoren. Otros, no. Para algunos conductores estadounidenses puede ser el primer paso hacia elecciones más racionales, más eficientes y, a largo plazo, más sostenibles. Porque entender el coste real de cada traslado en coche permite al usuario planificar mejor los gastos mensuales.
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