Adiós a uno de los ‘sablazos’ del coche: los conductores de más de 70 años ya no pagarán el impuesto de circulación

La medida busca aliviar el bolsillo de los jubilados italianos para garantizar su independencia y la libre circulación.

Conductor mayor
Conductor mayor de 70 años. | Getty Images

El panorama automovilístico europeo asiste a un cambio de paradigma en la fiscalidad de los conductores más veteranos. A partir de este 2026, Italia implementará una medida que ha hecho saltar las alarmas —esta vez de alegría— en el seno de la tercera edad: la exención del impuesto de circulación (conocido allí como “bollo auto”) para los ciudadanos que superen los 70 años. Esta decisión legislativa no es solo un alivio para el bolsillo; es una declaración de intenciones sobre la movilidad y el respeto a la autonomía de los mayores.

La relevancia de esta medida se entiende mejor al observar la radiografía demográfica del país transalpino, que actualmente cuenta con más de 16 millones de pensionistas, una cifra que representa aproximadamente a uno de cada cuatro italianos. Según los últimos datos del anuario estadístico del ACI (Automobile Club d’Italia), el parque móvil del país no solo es uno de los más grandes de Europa, sino que está notablemente envejecido y vinculado a la población sénior: se estima que más del 70% de los jubilados italianos posee al menos un vehículo en propiedad, el cual consideran esencial para su autonomía diaria.

Lo cierto es que, según los expertos, en regiones con una a lta densidad de población de personas mayores, el coche no es un capricho, sino el único nexo con servicios básicos, lo que convierte esta exención tributaria en un balón de oxígeno para millones de hogares.

Un alivio fiscal con trasfondo social

La normativa surge como una respuesta directa al encarecimiento del coste de vida. Con pensiones que, en muchos casos, no escalan al ritmo de la inflación, mantener un vehículo se ha convertido en un lujo difícil de sostener para muchos jubilados. El Gobierno italiano busca, mediante esta ley, garantizar el derecho a la movilidad. No se trata simplemente de ahorrar unos euros, sino de permitir que el coche siga siendo una herramienta de independencia para quienes, por edad, podrían verse aislados socialmente.

El texto legislativo subraya que la medida pretende “apoyar a los sectores más vulnerables de la población”. Al eliminar este gravamen, se facilita que los ancianos puedan seguir desplazándose a centros médicos o visitar a sus familias sin que el impuesto anual suponga un obstáculo insalvable en su presupuesto doméstico.

Regiones donde se implanta

Sin embargo, no toda Italia aplicará esta medida de forma inmediata. La descentralización del país permite que cada región evalúe su viabilidad económica. Por el momento, regiones como el Valle de Aosta, Liguria, Friuli-Venecia Julia y Calabria lideran esta transición hacia una fiscalidad más inclusiva. Estas zonas han sido seleccionadas bajo criterios de densidad demográfica de la población anciana y capacidad presupuestaria local.

Expertos del sector señalan que el proceso será gradual. “Las administraciones regionales deben cuadrar sus balances antes de renunciar a estos ingresos”, apuntan fuentes cercanas a la administración. Esto implica que el mapa de la exención podría ampliarse a medida que se analicen los resultados económicos de estas regiones piloto.

Requisitos y quiénes pueden beneficiarse

Para evitar el uso indebido de esta ventaja fiscal, la ley establece filtros estrictos. El beneficiario debe ser el propietario legal del vehículo y tener, como mínimo, 70 años cumplidos. Además, existe un límite técnico: el coche no debe superar los 2.000 centímetros cúbicos de cilindrada. Con esto, las instituciones aseguran que la ayuda se destine a vehículos de uso cotidiano y no a automóviles de lujo o de altas prestaciones.

En algunos casos, las regiones podrían añadir un baremo de renta (ISEE) para priorizar a los conductores con menos recursos. Es un equilibrio delicado entre el derecho universal por edad y la justicia social basada en el patrimonio.

Fiat Panda Italia

Lucha generacional

Pese al entusiasmo general, el sector del motor analiza la medida con cautela. Mientras muchos celebran el apoyo a la veteranía al volante, otros temen un efecto rebote. La pregunta es inevitable: ¿quién cubrirá el agujero en la recaudación? Existe el temor de que la carga fiscal se traslade a los conductores más jóvenes mediante otros impuestos indirectos. No obstante, el consenso general es que el beneficio social de mantener a los mayores conectados y activos supera, con creces, el impacto contable inicial.

Sin embargo, esta medida también pone de relieve una brecha generacional creciente en el país. Frente a los 16 millones de pensionistas, Italia cuenta con aproximadamente 10 millones de jóvenes menores de 35 años, un colectivo que se aleja progresivamente de la propiedad de vehículos. Mientras que el 70% de los mayores de 70 años posee un coche, las matriculaciones entre los menores de 30 han caído un 30% en la última década, lastradas por la precariedad laboral y los altos costes de mantenimiento, que en 2024 superaron los 5.300 euros anuales de media.

Para muchos de estos jóvenes, que ya ven la propiedad del automóvil más como una carga que como un símbolo de estatus, el contraste fiscal con sus mayores podría reabrir el debate sobre la equidad tributaria en una nación que envejece a un ritmo acelerado.

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