La inseguridad que genera un vehículo con la parte posterior a oscuras no es una percepción subjetiva, sino un riesgo que puede terminar en una colisión por alcance. En los vehículos modernos, al depender exclusivamente de las luces diurnas frontales, los conductores suelen ignorar que la retaguardia, al no llevar las luces siempre conectadas, puede ayudar a que se sufran alcances.
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Esto es especialmente peligroso al atravesar zonas de claroscuro, bancos de niebla repentinos o el interior de túneles mal iluminados. Y es que la falta de contraste impide que el vehículo que circula por detrás pueda calcular con precisión la distancia de seguridad y la velocidad relativa del vehículo que le precede.

El pasado mes de septiembre de 2024 marcó un antes y un después en la seguridad vial europea. Tras años de quejas por parte de expertos y conductores, la Unión Europea actualizó el Reglamento UN ECE R48, obligando a que todos los vehículos de nueva homologación activen sus luces de posición traseras de forma simultánea a las diurnas delanteras (DRL).
Esta medida busca erradicar el peligroso fenómeno de los ‘coches fantasma’: vehículos que circulan con luz frontal pero con la parte posterior a oscuras, siendo invisibles en túneles o al atardecer.

El fin del error humano
Hasta hace poco, la normativa solo exigía iluminación obligatoria delantera mientras el automóvil está circulando, ya sea de día o de noche. Esto provocaba que muchos conductores olvidaran conectar las luces de cruce cuando la visibilidad descendía. “Es una cuestión de coherencia técnica”, señalan fuentes del sector. “Si el objetivo es que el vehículo sea visto, no tiene sentido proteger solo la mitad del coche”.
Con la nueva normativa, las ópticas traseras deben permanecer encendidas siempre que el vehículo esté en marcha, salvo que la luz ambiental s upere los 7.000 lux (un sol radiante), aunque la mayoría de las marcas han optado por el encendido permanente por defecto.

La prohibición de la venta a debate
Lo cierto es que la UE está terminando de perfilar el siguiente escalón: se está debatiendo estos días en Bruselas que para 2027 no solo será obligatorio que los coches se homologuen con luces traseras diurnas, sino que no se podrá vender ningún coche nuevo (aunque su diseño sea antiguo) que no cuente con este sistema. Si bien todavía falta la aprobación definitiva, muchos expertos creen que en los próximos meses se hará efectiva esta medida.

Hacia la seguridad total
El análisis técnico es indiscutible. Gracias a la eficiencia de la tecnología led, el impacto en el consumo de combustible o la batería en los coches modernos es despreciable al llevar conectadas simultáneamente las luces diurnas delanteras y las traseras. Por el contrario, la ganancia en seguridad es masiva. Se estima que una buena visibilidad trasera permanente puede reducir las colisiones por alcance en hasta un 10% en días de lluvia, nublados o con bruma.
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El 78% de los conductores ha experimentado este problema alguna vez y es mucho más peligroso de lo que parece
Atención, conductores: la baliza obligatoria V-2 debe utilizarse cuando hay un riesgo real en la vía