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Tesla Model 3
Según apunta la compañía de renting británica Vanarama, con la llegada del apocalipsis la gasolina tardaría apenas seis meses en estropearse, mientras que el diésel aguantaría en buen estado un año como máximo. En dicha tesitura, disponer de vehículos eléctricos que puedan cargarse gracias a generadores eólicos, presas o paneles solares (como los que lleva incorporados este Tesla Model 3) sería la única manera de tener movilidad sobre ruedas, aunque fuera con alcances limitados. Seguiría siendo mejor opción que ir a caballo. -
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Ford F-150 Lightning
Los pick-up eléctricos, como el modelo de Ford, serían extremadamente útiles, puesto que en una sociedad que ha colapsado no hacen falta vehículos rápidos, sino capaces. Estas camionetas cuentan con notables capacidades todoterreno, tiene fuerza para embestir y apartar obstáculos y por su capacidad de carga y remolque son óptimas para trasladar víveres. -
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Hyundai Ioniq 5
Otro aspecto interesante de los eléctricos actuales (en la serie de HBO no existen, porque el mundo se sume en el caos en 2003) es que cada vez más cuentan con sistemas de carga bidireccional, por lo que modelos como el Ioniq 5 podrían emplearse para suministrar energía eléctrica a una casa durante varios días. Así lo imagina Vanarama. -
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Opel Corsa
Los pequeños utilitarios como el Opel Corsa o el Peugeot 208 no serían tan prácticos, pero sería posible transformarlos en unidades rápidas de reconocimiento. Además, eliminando partes de su carrocería para convertirlos en una suerte de buggies, sería más ligeros y conseguirían aumentar su autonomía. -
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Rimac Nevera
Un segmento bastante popular entre los coches eléctricos es el de los hiperdeportivos. Son modelos que no serían muy útiles en un apocalipsis, a no ser que recibieran modificaciones como las que luce el Nevera: una altura sobreelevada para lidiar con el asfalto en mal estado y protecciones para despejar los pequeños obstáculos que encontrases a su paso.
Mario Herráez
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... O no.