Este es el SUV eléctrico japonés que quiere repetir el éxito de su homólogo híbrido gracias a su autonomía y su precio

El nuevo Toyota C-HR+ Electric llega con hasta 252 kW (343 CV), una autonomía de más de 600 kilómetros y un agrado de conducción superlativo.

Toyota C-HR+ Electric
El SUV japonés se puede cargar a 150 kW en corriente continua.

Toyota ha decidido dar un paso más con uno de sus nombres más conocidos en Europa. El Toyota C-HR+ Electric es la reinterpretación totalmente eléctrica del popular SUV compacto que tantos éxitos comerciales ha dado a la marca japonesa en el mercado europeo y español. El objetivo es claro: trasladar el carácter distintivo del C-HR a la nueva era eléctrica, manteniendo su diseño atrevido y su enfoque tecnológico.

El nuevo modelo se sitúa en el corazón del segmento de los SUV eléctricos compactos, uno de los más competitivos del mercado actual. La gama se articula en dos versiones principales: una de tracción delantera con 165 kW (224 CV) y hasta 607 kilómetros de autonomía, y otra con tracción total que alcanza 252 kW (343 CV) y una autonomía homologada de hasta 501 kilómetros.

Desde fuera, el C-HR+ mantiene la esencia estilística del modelo original, pero con un enfoque más limpio y aerodinámico propio de los eléctricos. La silueta coupé sigue siendo una de sus señas de identidad, con un techo muy inclinado hacia la zaga y superficies muy trabajadas en los laterales.

Toyota C-HR+ Electric
Esta versión eléctrica mide 4,52 metros, 15 centímetros más que sus homólogos de combustión.

El frontal adopta un diseño más minimalista, con ópticas Led muy estilizadas y una parrilla prácticamente cerrada. El conjunto transmite una imagen moderna y tecnológica, reforzada por detalles como las llantas de hasta 20 pulgadas o las combinaciones de carrocería bitono.

El interior apuesta por un enfoque claramente digital. El elemento central es la pantalla multimedia de 14 pulgadas, que concentra gran parte de las funciones del vehículo y se combina con un cuadro de instrumentos digital.

Toyota C-HR+ Electric
La pantalla central tiene 14 pulgadas y para ver la de instrumentos hay que situar el volante muy abajo.

La sensación general es de modernidad y limpieza visual, con materiales correctos y un diseño que prioriza la ergonomía. También se percibe un salto tecnológico importante en conectividad, con compatibilidad inalámbrica con Apple CarPlay y Android Auto, actualizaciones remotas del sistema y servicios conectados que permiten controlar el vehículo desde el móvil.

El espacio interior es correcto para un SUV compacto, con una segunda fila suficientemente amplia para dos adultos y un maletero de 416 litros, una cifra competitiva dentro del segmento.

Sensaciones al volante

En marcha, el C-HR+ transmite desde los primeros metros una sensación clara: está pensado para ser un coche cómodo y fácil de conducir en el día a día. La respuesta del motor eléctrico es inmediata y permite incorporaciones y adelantamientos con mucha solvencia. Incluso en la versión de 165 kW (224 CV), el empuje es más que suficiente para un uso normal, mientras que la variante de 252 kW (343 CV) añade un extra de contundencia que se nota especialmente al acelerar con decisión.

En ciudad se aprecia un detalle curioso relacionado con la frenada regenerativa. El sistema permite regular su intensidad mediante las levas situadas tras el volante, pero su funcionamiento tiene una lógica particular: cuando el indicador muestra una raya (tiene cuatro posibles, y cuantas más rayas, más intensidad de frenada), el coche prácticamente no retiene y circula casi “a vela”, aprovechando la inercia para avanzar sin apenas regeneración.

Toyota C-HR+ Electric
Este Toyota es uno de los vehículos eléctricos más suaves, agradables y silenciosos que he probado.

En cambio, cuando el indicador se queda sin ninguna raya, el sistema sí introduce cierta retención y comienza a recuperar energía al levantar el pie del acelerador. Es un comportamiento que al principio sorprende, pero que resulta fácil de entender tras unos minutos de conducción y permite jugar con la inercia del coche en tráfico urbano. Pero no tiene mucha lógica, si con el resto de rayas va aumentando la retención.

En carretera abierta mantiene un comportamiento equilibrado . La suspensión está claramente orientada al confort y filtra bien las irregularidades del asfalto, lo que lo convierte en un buen compañero para viajes largos. La dirección es ligera y precisa, pero no busca sensaciones deportivas. La versión de tracción total añade un punto extra de estabilidad cuando se acelera con decisión sobre todo a la salida de una curva.

Un detalle interesante es el sistema de preacondicionamiento térmico de la batería, que prepara el sistema antes de llegar a un punto de carga rápida (de forma manual 20 minutos antes de llegar a un cargador, o de forma automática a través del navegador) para mejorar la eficiencia del proceso. Esto permite aprovechar mejor las recargas en corriente continua, donde puede pasar del 10% al 80% en unos 28 minutos en condiciones óptimas.

El consumo en esta prueba rondó los 20 kWh/100 km, La batería de este Toyota la suministra Prime Planet y dispone de una capacidad de 77 kWh (72 kWh netos). Esto, con el motor más pequeño, de 167 kW (227 CV), supone una autonomía estimada en 609 kilómetros. Pero con ese consumo, será más realista hablar de unos 400 kilómetros de alcance. Porque, además, encender el climatizador ya resta unos 50 kilómetros a la autonomía que marque en ese momento.

Toyota C-HR+ Electric
El mando del cambio es giratorio y agradable de accionar.

Algo menos me ha gustado la postura de conducción y un cuadro de instrumentos que queda tapado por el aro del volante, a no ser que se baje bastante y ya quede pegado a las piernas, vamos, algo así como el criticado i-Cockpit de Peugeot.

Tampoco lleva una guantera en el sitio habitual, sino que se ha optado por un espacio gigantesco bajo el apoyabrazos central con una cubierta accesible tanto desde el lado del conductor como del copiloto.

En conjunto, el Toyota C-HR+ Electric mantiene el espíritu del modelo original: un SUV compacto con personalidad, ahora adaptado a la movilidad eléctrica. No pretende ser el más deportivo del segmento, pero sí uno de los más equilibrados y agradables de conducir en uso real, combinando autonomía, tecnología y un comportamiento pensado para el día a día.

Toyota C-HR+ Electric
La autonomía real ronda los 400-450 kilómetros.

Precios y comercialización

Ya se admiten pedidos del Toyota C-HR+ Electric, con las primeras entregas previstas para el primer trimestre de 2026.

El precio de partida es de 36.500 euros para el acabado Advance. También se puede financiar desde 250 euros al mes durante 48 cuotas, con una entrada de 12.991,85 euros y una última cuota de 16.727,27 euros, a través del programa Toyota Easy Plus, que incluye cuatro años de garantía y mantenimiento.

En el caso del acabado Spirit, el precio arranca en 44.000 euros. Con financiación, parte desde 350 euros al mes en 48 cuotas, con una entrada de 14.232 euros y una última cuota de 19.863,64 euros, también con Toyota Easy Plus y los mismos años de garantía y mantenimiento.

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