Aunque en las últimas semanas se ha hablado mucho del aumento de los precios de la gasolina, otra subida ha pasado más desapercibida: la electricidad. Este incremento también estaba afectando de manera directa al bolsillo de los españoles, sobre todo a quienes utilizan vehículos eléctricos para sus desplazamientos diarios.
El Gobierno, consciente del impacto de esta escalada de precios y en coordinación con las medidas sobre gasolina, gasóleo y otras fuentes de energía, ha decidido intervenir. El objetivo es frenar la subida de los costes energéticos, que sigue marcando récords diarios.
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Rebaja del IVA
La medida central del paquete es clara: el IVA de la electricidad baja del 21% al 10%. Este cambio reduce de manera inmediata la factura de recarga y permite que el gasto mensual de los conductores enchufables sea significativamente más bajo que antes.
En la práctica, para un usuario que recorra entre 1.000 y 1.500 kilómetros al mes, esta rebaja supone un ahorro de 30 a 50 euros mensuales, dependiendo del tamaño de la batería y de la tarifa contratada.
Además, la medida no solo beneficia a quienes cargan en casa. Los puntos de recarga públicos también reflejan la reducción del impuesto, lo que amplía el efecto a los desplazamientos fuera del domicilio y mejora la planificación económica de los trayectos interurbanos.

Proyección anual
Si se calcula el efecto de la rebaja a lo largo de un año, la diferencia es aún más notable. Para un conductor con un recorrido medio de 15.000 kilómetros anuales, el ahorro energético puede superar los 400-600 euros al año solo por la reducción del IVA.
Esto representa un beneficio directo en la economía familiar y un alivio concreto frente a la inestabilidad de los precios de la luz.
Suspensión del impuesto
La rebaja del IVA se complementa con la suspensión temporal del impuesto sobre la producción eléctrica, una medida que impacta de forma indirecta pero significativa en los costes que soportan los consumidores. Al reducirse la presión fiscal sobre la electricidad generada, el coste final para todos los usuarios, incluidos los conductores de vehículos eléctricos, disminuye.
Juntas, estas dos medidas representan un alivio económico estructural y establecen un marco donde cada kilovatio consumido tiene un precio más transparente y bajo, algo que los conductores empezarán a notar desde la primera recarga.

Recarga domiciliaria
Quienes recargan su coche principalmente en casa y aprovechan tarifas de discriminación horaria obtienen el mayor impacto de la medida. La combinación de IVA reducido y menor coste nocturno por kilovatio multiplica el ahorro, especialmente en recorridos urbanos o trayectos diarios frecuentes.
Además, los conductores que realizan desplazamientos largos y utilizan puntos de recarga públicos también se benefician, ya que la rebaja se aplica a la tarifa general, lo que reduce de manera tangible la factura de electricidad en todos los contextos.
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