No fue una maniobra extraña ni una denuncia ciudadana lo que llamó la atención de la patrulla. Tampoco una conducción errática. Bastó con un vistazo a la velocidad a la que avanzaba un tráiler por la autopista alemana A20 para que los agentes decidieran intervenir.
Eran alrededor de las cinco de la tarde y el tráfico fluía con normalidad cuando el camión, con matrícula neerlandesa, pasó ante el control. La actuación parecía rutinaria. Sin embargo, a medida que avanzaba la comprobación, los indicios apuntaban a que aquel caso daría que hablar.
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Lo que revelan los datos
Tras detener el vehículo, los agentes revisaron la documentación y descargaron la información del tacógrafo digital. Fue entonces cuando apareció el primer dato preocupante, el registro mostraba picos de velocidad de 137 km/h, una cifra impropia de un vehículo industrial.
En Alemania, los camiones con una masa superior a 3,5 toneladas no pueden superar los 80 km/h en autopista, salvo contadas excepciones. En España, el límite está fijado en 90 km/h.
Pero la sorpresa no terminó ahí. La mercancía, chatarra metálica, despertó nuevas sospechas. No por su naturaleza, habitual en las rutas internacionales, sino por la apariencia del conjunto, demasiada carga para un solo viaje. Los agentes optaron por despejar las dudas y trasladaron el camión a una báscula industrial cercana, en las inmediaciones de Wismar.

Una cifra que no encaja con la normativa
El pesaje fue concluyente, ya que el conjunto marcó 74,4 toneladas frente a las 40 permitidas en Alemania para este tipo de articulados. En España, el máximo autorizado es de 44 toneladas. La diferencia no dejaba margen a interpretaciones, más de 34 toneladas de exceso, una desviación cercana al doble del peso legal.
Una sobrecarga de esta magnitud incrementa notablemente la distancia de frenado, somete a mayor esfuerzo a frenos y neumáticos y multiplica el riesgo de inestabilidad, especialmente a alta velocidad. También acelera el desgaste del asfalto y de las infraestructuras, razón por la que las autoridades mantienen controles estrictos sobre el transporte pesado.

Viaje interrumpido
La combinación de ambos factores, velocidad y peso elevó el caso a la categoría de infracción grave. El conductor, de 31 años, no pudo continuar viaje. La policía ordenó la inmovilización inmediata del vehículo hasta que la carga sea reducida y el conjunto vuelva a cumplir con los límites legales. Además, se le exigió una fianza de 3.500 euros, una medida habitual cuando el infractor no reside en el país.
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