La implantación progresiva de la baliza V-16 como sistema de señalización de emergencia en carretera sigue generando dudas entre los conductores, especialmente sobre las consecuencias de una activación incorrecta.
Aunque su objetivo es mejorar la seguridad y reducir los atropellos al sustituir a los triángulos, su uso no está exento de normas y posibles sanciones.
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El abogado Andrés Millán ha aclarado en qué situaciones la activación de este dispositivo puede derivar en una multa y en cuáles no. La clave está en distinguir entre un error involuntario, una prueba en un ámbito privado y un uso indebido en la vía pública. Según explica, la normativa contempla un margen de seguridad pensado precisamente para evitar sancionar despistes.
En caso de activación accidental, la DGT ha establecido un periodo de gracia de 100 segundos desde que se pulsa el botón de la baliza hasta que la señal de geolocalización se envía a su plataforma digital.
Si el conductor detecta el error y apaga el dispositivo antes de que transcurra ese tiempo, la posición no llega a registrarse y no existe infracción. Ese colchón de aproximadamente un minuto y medio evita sanciones por simples descuidos.
Y si se enciende en casa
Ese mismo criterio se aplica cuando la baliza se enciende fuera de la red viaria. Millán subraya que utilizarla en casa, en un garaje privado o en cualquier espacio que no sea vía pública no conlleva multa alguna.

El sistema descarta automáticamente las señales que no proceden de carreteras abiertas al tráfico. “Nunca te llegará una sanción por enseñarle cómo funciona a un amigo o a un familiar”, afirma el letrado, incluso aunque la activación no tenga un fin práctico.
Encenderla en carretera sin un motivo justificado: cuidado
El escenario cambia de forma radical cuando la baliza V-16 se activa en carretera sin que exista una avería, accidente o situación real que justifique la emergencia. En ese caso, el abogado advierte de que puede considerarse un uso fraudulento del sistema.
Este comportamiento puede tipificarse como infracción grave y acarrear sanciones económicas muy elevadas, que según explica pueden oscilar entre 1.500 y 30.000 euros, sobre todo si la activación provoca la movilización innecesaria de recursos públicos.

Millán también aclara una confusión habitual: la baliza no realiza una llamada automática al 112. Su función es únicamente geolocalizar el vehículo y transmitir esa información a la DGT para alertar al resto de usuarios de la vía. En caso de accidente con heridos o necesidad de asistencia, es el propio conductor quien debe contactar con los servicios de emergencia.
La advertencia final es clara. El sistema identifica cada dispositivo mediante un número de serie que aparece registrado cuando se activa, por lo que un uso indebido en carretera es fácilmente rastreable. La baliza V-16 está pensada para situaciones reales de emergencia y emplearla para simularlas no solo es peligroso, sino que puede tener un coste económico muy elevado.
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