Un conductor se ha grabado protagonizando una peligrosa y temeraria escena en una carretera. Según se muestra en las imágenes, registradas por él mismo mientras va al volante, comienza a aumentar la velocidad de su coche con la intención de intentar alcanzar a un AVE.
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En las imágenes se aprecia claramente cómo el conductor sostiene el móvil mientras conduce, grabando al mismo tiempo el tren de alta velocidad que avanza a su lado. La cámara enfoca primero hacia el exterior, siguiendo la trayectoria del AVE, que circula a gran velocidad por la vía paralela.
A continuación, el conductor dirige la cámara hacia el interior del vehículo, captando el cuadro de instrumentos de su BMW. En la grabación se observa cómo la cifra del velocímetro asciende hasta los 300 km/h mientras mantiene una mano en el volante y la otra sujetando el teléfono móvil.
Esta conducta refleja un grave atentado contra la seguridad vial, no solo poniendo en riesgo la vida del propio conductor, sino también la del resto de automovilistas que circulan por la vía. Además, subirlo a las redes únicamente para ganar unos ‘me gusta’ añade una irresponsabilidad extra, convirtiendo una imprudencia en un gesto injustificable.
¿A qué sanciones se enfrenta?
Superar ampliamente los límites de velocidad establecidos constituye una de las infracciones más graves recogidas por la Dirección General de Tráfico (DGT). Según la DGT, cuando un conductor excede en más de 80 km/h el límite en una vía interurbana, como ocurriría al intentar alcanzar velocidades próximas a los 300 km/h en una carretera limitada a 120 km/h, la conducta puede pasar de ser una simple infracción administrativa a considerarse delito contra la seguridad vial.
En estos casos, el artículo 379 del Código Penal contempla penas que pueden ir desde tres a seis meses de prisión, multas de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, la privación del derecho a conducir puede durar entre uno y cuatro años, tal y como recoge la tabla oficial de sanciones por exceso de velocidad difundida por la DGT.

Si además de superar los límites de forma desproporcionada se demuestra una conducción temeraria, como grabarse con el móvil mientras se circula a velocidades extremas, las sanciones pueden ser todavía más severas. El Código Penal contempla en estos casos penas de dos a cinco años de prisión, multas de doce a veinticuatro meses y la retirada del permiso de conducir durante un periodo de entre seis y diez años.
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Un conductor deberá pagar 120.000 euros de multa por exceder la velocidad permitida en 29 km/h