Allá donde pasa Lewis Hamilton, deja huella. El piloto británico no es solo una de las figuras más destacadas de la Fórmula 1, sino que fuera de los circuitos se ha convertido en todo un icono. Ya sea por sus outfits, por su vida sentimental (su corazón parece estar ahora en manos de Kim Kardashian) o por la lujosa colección de coches que posee, Hamilton siempre da de qué hablar.
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Este fin de semana se celebra el Gran Premio de Japón y el piloto ya se encuentra en el país nipón. Pero antes de comenzar a rodar en el circuito, Hamilton decidió acercarse a una de las típicas quedadas de coches que organizan los aficionados más apasionados del motor.
Una vez más, no pasó desapercibido. Primero, porque es Lewis Hamilton. Segundo, por la ropa que llevaba. Y tercero y más importante, por el coche con el que apareció: un Ferrari F40, uno de los modelos más icónicos de la historia de la marca italiana y del automovilismo en general.
El F40 de Hamilton
Hamilton acudió al famoso Daikoku Parking Area de Yokohama, uno de los puntos de encuentro entre fanáticos más importantes de Japón. Allí, nada más llegar, empezó a formarse un corrillo alrededor del piloto y del coche. Muchos de los aficionados no podían creer quién era el dueño de ese F40.
El piloto se bajó de su superdeportivo y posó junto al frontal del vehículo para hacerse varias fotografías. Pero lo cierto es que no era la primera vez que aparecía con este coche. En enero de 2025, Ferrari anunció su incorporación con una sesión en la que Lewis Hamilton posaba delante del mismo modelo y de la casa de campo de Enzo Ferrari. El fundador de la marca vivió allí hasta su fallecimiento en agosto de 1988.
Ferrari siempre ha sabido utilizar sus modelos como símbolos de identidad, especialmente aquellos que representan un antes y un después en la historia del automovilismo. En este contexto, es inevitable mencionar al Ferrari F40, uno de los modelos más míticos y admirados del fabricante italiano.
El último modelo supervisado por Enzo Ferrari
Presentado en 1987, el F40 fue el último Ferrari desarrollado bajo la supervisión directa de Enzo Ferrari, lo que automáticamente lo convierte en una pieza histórica. Este superdeportivo nació para celebrar el 40º aniversario de la marca (de ahí su nombre) y se transformó en un referente inmediato.
Era un superdeportivo extremadamente ligero, construido con materiales avanzados para su época, como fibra de carbono, Kevlar y aluminio, y equipado con un motor V8 biturbo de 2.9 litros capaz de entregar más de 470 CV.

Desde el primer momento, este coche consiguió cautivar a los aficionados de la marca italiana incluso antes de que comenzara su producción. Quizá fue por su imponente alerón trasero, por sus prestaciones propias de un auténtico superdeportivo o por su diseño tan radical, pero lo cierto es que l a lista de espera para adquirirlo se llenó en un abrir y cerrar de ojos.
Tal fue su éxito que, incluso después de las 1.331 unidades fabricadas en Maranello y del fin de su producción en 1992, el modelo siguió marcando hitos en el mercado de ocasión. Se convirtió en uno de los coches más cotizados del mundo, con transacciones récord y un valor que, aún hoy, supera frecuentemente el millón de euros en subastas y ventas privadas.
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