Cuando los engranajes del mercado automovilístico español ya hacían ruido con la llegada de nuevas marcas chinas, el anuncio oficial de Geely (uno de los grupos más influyentes del sector global) de su llegada a España ha terminado por confirmar lo que muchos expertos venían anticipando: 2026 será el año en que España dejará de ser un mercado exclusivamente receptor de marcas europeas, japonesas o coreanas, para convertirse también en territorio clave para el gigante chino.
Geely, matriz de firmas tan conocidas en Europa como Volvo, Polestar o Lynk & Co, ha decidido que ahora le toca competir directamente bajo su propio nombre en suelo español. Y lo hace con claro enfoque hacia el futuro: vehículos electrificados (eléctricos e híbridos enchufables) y una red de concesionarios propia que podría superar los 50 puntos de venta a finales de 2026.
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Un despliegue con visión global y local
La estrategia anunciada por Geely para España no es accidental. El grupo lleva años consolidando su presencia en Europa: primero a través de marcas como Volvo (que ya es una figura establecida) y luego con denominaciones más orientadas al cliente final. La llegada de la marca homónima de Geely responde tanto a la expansión de su gama electrificada como a la creciente aceptación de vehículos chinos en el Viejo Continente.
Según estimaciones del sector, el desembarco de Geely se efectuará entre abril y junio de 2026, con los dos primeros modelos que ya se esperan en los concesionarios durante la primera mitad del año, y con la expectativa de que la red de distribución y servicio se consolide antes de terminar el ejercicio.

Modelos y oferta: electrificación para todos
Aunque el gigante chino aún no ha desvelado oficialmente todos los detalles de su gama española, ya se maneja que uno de los protagonistas será un SUV eléctrico de tamaño medio, con autonomía competitiva y un posicionamiento de precio que podría situarse alrededor de los 35 000 euros..
Además del SUV eléctrico, la marca planea introducir también un híbrido enchufable, ampliando su atractivo a consumidores que no están listos para dar el salto completo al 100 % eléctrico, pero sí demandan una opción más eficiente y ecológica que los motores tradicionales.
Esta dualidad de enfoque (eléctrico e híbrido) es significativa porque refleja la realidad del mercado europeo tras las recientes decisiones de la Comisión Europea sobre emisiones, que permiten una transición más flexible hacia la electrificación completa antes de 2035.

Red de concesionarios y servicio técnico: apuesta decidida
Pese a que otras marcas chinas han entrado en España mediante alianzas con distribuidores locales o importadores, Geely ha optado por una estructura propia de concesionarios y postventa.
Esta red no solo se centrará en la venta de vehículos, sino también en ofrecer soporte técnico y servicio posventa homogéneo en todo el país, un punto clave para la confianza del cliente europeo.
Fuentes del sector indican que esta estrategia busca evitar uno de los escollos tradicionales de las marcas asiáticas emergentes: la percepción de un servicio posventa débil o fragmentado. Con un enfoque integral, Geely pretende dar una impresión de solidez y continuidad que tranquilice tanto a compradores particulares como a empresas con flotas.
Competencia y contexto
Su desembarco no ocurre en un vacío competitivo. En paralelo, otras marcas chinas como Denza, Lepas, Changan o Exlantix también están preparando su entrada en el mercado español a lo largo de 2026, lo que presagia una temporada de intensa competencia especialmente en el ámbito de los SUV electrificados y las opciones híbridas enchufables.

Este movimiento se enmarca en una tendencia global más amplia: las marcas chinas están ampliando rápidamente su presencia en Europa, aprovechando tanto la demanda de vehículos más asequibles como el desarrollos tecnológico en electrificación.
¿Qué significa para el consumidor español?
Para los conductores y compradores de coches en España, la llegada de Geely representa dos grandes novedades: más opciones tecnológicas y precios más competitivos. La marca promete una combinación de diseño, autonomía, y eficiencia que obligará a los fabricantes europeos y japoneses a reevaluar sus estrategias de producto y precio.
Además, esta apuesta china por España evidencia que el país no es visto únicamente como un mercado secundario dentro de Europa, sino como un objetivo estratégico, lo que redundará en más inversión, mayor oferta y, probablemente, precios más ajustados para el consumidor final.
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