Valentino Garavani, el diseñador de moda, ha fallecido este lunes en Roma con 93 años. Lo ha hecho, según ha anunciado la fundación que lleva su nombre, “rodeado de sus seres queridos”. Con él se va el otro gran rey de la moda italiana en el mundo, una corona que compartía con Giorgio Armani.
La mayor parte del legado de Valentino es para el mundo de la moda y la alta costura, pero también tuvo tiempo de colaborar con el mundo del motor. Lo hizo con una única incursión que tuvo como resultado la creación de una edición especial.
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A finales de los ochenta, la marca estadounidense Lincoln quiso sumarse a la tendencia de los coches de diseño: quería ofrecer algo que destacase tanto en los concesionarios como en los clubes sociales, de campo… Así llegó el Lincoln Continental Valentino Edition.
Producido entre 1984 y 1985, el diseñador italiano aplicó su visión del estilo y el lujo al mundo del motor. Lo hizo mucho antes de las colaboraciones de moda con las marcas de coches fueran tan habituales como lo son hoy.
El sello de Valentino
El Lincoln Continental Valentino Edition era una combinación de potencia y elegancia: era el estilo sofisticado aplicado al lujo estadounidense. El nombre del diseñador italiano ya atesoraba fama y prestigio: asociarlo a la marca estadounidense daba a los conductores exclusividad.
¿Por qué era especial la Edición de Valentino? El italiano aplicó algo que, en aquel momento, no era común: el esquema bitono en la carrocería, tanto horizontal como vertical. Combinó el granate con el gris o el negro con tonos claros.
A esto hay que sumar líneas laterales, que ayudan a rebajar la altura visualmente y acentúan la horizontalidad, y la integración de elementos usuales en los coches de EEUU como la falsa rueda de repuesto o las molduras cromadas.
En el habitáculo llegaba el verdadero lujo. Además de la V de Valentino en los emblemas especiales, el diseñador puso más atención en los detalles: un sello del lujo europeo. Los asientos eran de cuero con inserciones de terciopelo o de una microfibra muy suave al tacto, que es similar a la gamuza. Para agudizar estos contrastes también apostó por las maderas claras.

El V8 del Ford Mustang
El Lincoln Continental Valentino Edition estaba equipado con un cuadro de instrumentos digital, toda una novedad en 1985, elevalunas eléctricos, control de crucero y un sistema de sonido premium. Un detalle muy peculiar era la orientación vertical de los controles.
Bajo todos los retoques de Valentino, estaba el V8 de 5.0 litros firmado por Ford: el mismo esquema que montaban los Mustang y los Crown Victoria de la época. Tenía 140 CV, transmisión automática y tracción trasera.
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