Los patinetes eléctricos son uno de los sistemas de movilidad personal que más controversias ha generado. Su llegada a las ciudades, su posterior popularización y el hecho de que muchos usuarios no respeten las normas de circulación hacen que no disfruten de mucha aceptación entre el público. La policía les vigila y en algunas localidades incluso lleva dispositivos móviles para comprobar que son legales.
En Huesca, la policía local cuenta con un dinamómetro portátil con el que realizan revisiones a los patinetes que circulan por la ciudad.
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Su funcionamiento es muy sencillo y es similar al que se utiliza, por ejemplo, en las ITV y en los bancos de potencia. Consiste en un juego de rodillos sobre el que se coloca la rueda que tenga la tracción del vehículo, en el caso de los patinetes, la trasera. Entonces, se aprieta el acelerador para que lo ponga a girar, permitiendo medir cuál es la velocidad máxima que puede alcanzar.
Huesca y Valencia
Por ley estos vehículos tienen que estar limitados a 25 km/h, pero son muchos los que los trucan y eliminan la limitación para que puedan alcanzar velocidades superiores. En el caso de que el patinete supere dicho límite, los agentes proceden a interponer una denuncia, porque sus características técnicas no son legales, y también a la retirada del mismo al depósito municipal.
La cuantía de la multa es de 500 euros y Huesca no es el único ayuntamiento que ya dispone de estos dispositivos, en Valencia también han empezado a utilizarlos.
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