Personalización aparte, el formato de las matrículas es parecido en los diferentes países del mundo: una placa acrílica o de acero, que muestra una combinación de letras y números en un color que contrasta con el del fondo. Cualquier complemento adicional puede ser ilegal… menos en Japón.
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En Japón los coches lucen matrículas iluminadas y retroiluminadas: no tiene nada que ver con las modificaciones del Japanese Domestic Market (JDM). Las ‘jikō-shiki’, cuyo significado es “tipo de letra luminosa” son completamente legales.
Estas matrículas tienen partes hechas de plástico verde translúcido: concretamente las letras y los números. Esto permite la transmisión y emisión de luz mediante el montaje del equipo de iluminación en la parte posterior.
1970: el origen
Las matrículas retroiluminadas pueden parecer un invento moderno y reciente, pero se lanzaron por primera vez en noviembre de 1970. Fue en Hokkaido, la más septentrional de las islas principales de Japón que es famosa por sus volcanes, sus termas naturales y las zonas de esquí.
En aquel momento no existían los LED blancos y los que había en el mercado eran demasiado tenues para ser usados en cualquier tipo de iluminación de vehículos. En su lugar, apostaron por bombillas incandescentes: había una razón para ello.

Las desarrollaron porque, durante el invierno en las regiones más frías de Japón, la nieve se adhería y tapaba las matrículas tradicionales. El objetivo no era tanto que la bombilla hiciera brillar las letras, sino su capacidad para derretir los copos y el hielo.
Las versiones modernas no consiguen esto porque las luces LED funcionan con mucho menos calor que los filamentos incandescentes de esas bombillas. Eso sí, lo compensan con un mayor brillo y, además, mejoran la visibilidad en comparación con las placas pintadas convencionales.
Legales, reguladas y homologadas
Las matrículas ‘jikō-shiki’, reguladas por el Ministerio de Tierra, Infraestructura, Transporte y Turismo (MLIT), se pueden adquirir a través de las oficinas municipales japonesas. Aunque las autoridades competentes son las encargadas de emitirlas, el conductor debe encargarse de su correcta instalación y funcionamiento.
Para ello, debe comprar un marco que ilumine la matrícula por detrás. Actualmente, estas molduras se fabrican con LED en tono blanco y pueden conectarse al sistema eléctrico de 12 o 24 voltios del vehículo. En lugar de ver números y letras tenuemente iluminados por una bombilla exterior débil, los caracteres brillan con un verde intenso y nítido.
En los ‘kei car’ las matrículas iluminadas y retroiluminadas son ligeramente diferentes. Las placas de estos coches suelen tener caracteres negros sobre un fondo amarillo y no se pueden iluminar. Por ello, se deja un espacio transparente entre las letras y el marco para que la luz las atraviese, dándoles un contorno brillante.
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