La madrugada avanzaba con relativa calma en una carretera del Alt Empordà cuando un gesto inesperado de un conductor llamó la atención de los agentes que vigilaban el tráfico. Aquella maniobra, aparentemente improvisada, fue suficiente para despertar sospechas en un dispositivo rutinario instalado en la vía.
A partir de ese momento, la situación cambió por completo. En cuestión de segundos, lo que debía ser una comprobación preventiva se transformó en una persecución que acabaría trasladándose a las calles de una ciudad cercana.
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Un giro inesperado frente al control policial
Los hechos se produjeron durante la madrugada del 6 de marzo en la carretera N-II, a la altura del término municipal de Llers, en la provincia de Girona. Allí, agentes de los Mossos d’Esquadra habían instalado un control de alcoholemia y drogas en sentido Figueres.
Poco antes de la una de la madrugada, los policías observaron cómo una furgoneta que se aproximaba al punto de control realizaba un cambio de sentido repentino al detectar el dispositivo. Ese movimiento, poco habitual en ese punto de la carretera, levantó las primeras sospechas.
Una patrulla decidió entonces iniciar el seguimiento del vehículo para comprobar el motivo de la maniobra. Durante unos instantes, la situación pareció estabilizarse, ya que el conductor volvió a girar y regresó hacia la zona donde se encontraban los agentes.
Sin embargo, cuando los policías le indicaron que debía detenerse, la reacción fue la contraria.
Un menor sense carnet condueix una furgoneta sostreta a França, fuig d'un control a Llers i circula temeràriament per Figueres fins que s'encasta contra una pilona de ferro.
A més, també dona positiu en drogues. El detenim. Pic.twitter.com/2RCSl1AYDp
— Mossos (@mossos) March 9, 2026
Una huida que atravesó la señalización
Lejos de reducir la velocidad, el conductor atravesó la señalización del control y continuó la marcha en dirección a Figueres. En ese momento se activó el seguimiento policial, al considerar que el comportamiento suponía un riesgo potencial para la seguridad vial.
Durante el trayecto hacia la capital del Alt Empordà, la conducción temeraria puso en riesgo tanto a otros vehículos como a peatones. Según las primeras reconstrucciones, el vehículo circuló por varias calles urbanas sin respetar las indicaciones policiales.
La persecución se prolongó durante varios minutos hasta que el conductor perdió el control del vehículo. La furgoneta terminó impactando contra una pilona metálica, lo que impidió que pudiera continuar la fuga.

Un conductor que no podía estar al volante
Tras el choque, los agentes pudieron intervenir rápidamente e identificar al conductor. Durante las primeras comprobaciones descubrieron que se trataba de un menor de edad.
Este dato resultó clave, ya que implicaba que el joven no disponía de permiso de conducir, al no haber alcanzado la edad mínima para obtenerlo. La situación se complicó aún más tras las verificaciones posteriores.
Los policías también comprobaron que la furgoneta constaba como robada en Francia, lo que añadió un nuevo elemento al caso. Paralelamente, los agentes realizaron las pruebas habituales de detección de alcohol y drogas.
El resultado confirmó la presencia de THC, el principal componente psicoactivo del cannabis.
Los delitos que se investigan
Tras la intervención policial, el menor fue detenido inicialmente por diversos hechos relacionados con la conducción y la fuga. Entre ellos figuran delitos contra la seguridad vial, tanto por la conducción temeraria como por circular sin haber obtenido nunca un permiso.
A estos se suman la desobediencia a los agentes durante el control, el uso de un vehículo sustraído y los daños provocados en el mobiliario urbano tras el impacto contra la pilona metálica.
Además de las posibles responsabilidades penales, el positivo en drogas implica una sanción administrativa adicional dentro de la normativa de tráfico vigente.
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