Así es la estrategia de los coches chinos en España que enfada a miles de compradores

Las marcas chinas rompen el patrón del mercado: lanzan vehículos más tecnológicos y eficientes reduciendo el precio respecto a sus generaciones previas.

MG ZS
Los ZS de MG han sido protagonistas en las ventas de 2026.

Hay fenómenos del mercado del automóvil que desconciertan al comprador, pero pocos tan llamativos como el que estamos viendo en España con varias marcas chinas: sus nuevos modelos llegan con más tecnología, mejores prestaciones y, aun así, precios inferiores a los de sus propias generaciones previas.

Sí, justo al revés de lo que solemos asociar al mercado del automóvil, donde cada evolución implica más coste y más equipamiento… y una factura mayor. Pero el desembarco chino está rompiendo ese patrón.

La estrategia es clara: aceleración tecnológica, integración vertical y costes de producción muy ajustados. La consecuencia es que marcas recién implantadas en nuestro país pueden permitirse relanzar modelos más avanzados, más seguros y más eficientes… recortando el precio final de venta respecto a su antecesor.

Un ejemplo: MG

Uno de los ejemplos más evidentes se encuentra en MG. Su catálogo en España ha dado un salto cualitativo en apenas dos años: baterías más eficientes, asistentes de conducción de última hornada, conectividad completa y un diseño mucho más europeo.

Y lo sorprendente es que, en algunos casos, el modelo nuevo ha aterrizado con un precio promocional inferior al que tenía la versión anterior en su fase final de venta, pese a incorporar más potencia, más autonomía o más equipamiento de serie. Para un comprador que miró un MG hace dos años y ahora vuelve al concesionario, la percepción es casi de “¿cómo puede estar ahora más barato si es mejor?”.

MG
En el interior del MG ZS destaca el pomo de cambios de tipo ‘jet’.

También Omoda

Algo similar está ocurriendo en Omoda con el Omoda 5, cuyo lanzamiento en España se ha acompañado de tarifas de entrada más competitivas que las de sus primeras versiones (en otros mercados esta vez, eso sí), pese a haber mejorado diseño interior, calidad percibida, sistemas de infoentretenimiento y dotación de seguridad.

La marca está usando este movimiento como carta de presentación: demostrar que pueden ofrecer más coche por menos dinero que ellos mismos hace un año pero… ¿hasta qué punto puede ser esta estrategia contraproducente?.

Omoda
El salpicadero del Omoda 5 cuenta con dos pantallas digitales de 12,3 pulgadas.

BYD

En el caso de BYD, la evolución es todavía más gráfica: la marca ha incorporado su tecnología de baterías de cuchilla (Blade Battery), más segura y eficiente, y ha reajustado la gama con precios de arranque que, comparados con sus propios modelos previos, resultan más bajos o similares, pese a mejoras sustanciales en rendimiento eléctrico, autonomía y software. Un ‘upgrade‘ que, lo dicho, no te hace pagar más, sino menos.

Y es que las marcas chinas no están en fase de refinamiento, sino de conquista. Cada nueva generación es un escaparate que deben colocar en Europa para demostrar solidez industrial y capacidad tecnológica. Por eso, a diferencia de lo que sucede con fabricantes tradicionales donde cada mejora implica un ajuste al alza de su precio de compra, en las marcas chinas el mensaje es inverso: «te damos un modelo más completo, con más sistemas y más eficiencia… y lo hacemos más accesible que el que vendíamos antes”.

BYD Dolphin Surf
BYD Dolphin Surf, uno de los mayores éxitos de la marca china en España.

Precios en ejemplos concretos

Esta estrategia se ve aún más cuando se visitan las páginas oficiales de las marcas y compara cifras. MG, por ejemplo, tenía hace apenas dos años un MG ZS con precios de tarifa por encima de los 22.000 euros en versiones bien equipadas. Hoy, el nuevo MG ZS, más moderno en diseño, con mejor conectividad y una dotación de asistentes ampliada, aparece en la web oficial con precios promocionales desde unos 16.340 euros con descuentos y financiación. Es decir, un modelo renovado, más completo y más eficiente… que arranca varios miles de euros por debajo de lo que costaba su propio predecesor. El fabricante no oculta que se trata de una oferta por el modelo ‘renovado’, pero ilustra claramente la lógica comercial: crecer en cuota reduciendo barreras económicas.

Algo parecido ocurre si uno analiza la llegada del Omoda 5. En su desembarco europeo, los primeros precios publicados en mercados piloto rondaban los 25.000–26.000 euros en versiones de entrada.

coches omoda
El Omoda 5 ha caído de pie en el mercado español.

Sin embargo, en España, su lanzamiento se acompaña de una agresiva tarifa desde 23.190 euros, incluyendo equipamientos que antes eran opcionales (como asistentes completos de seguridad, instrumentación digital o sistemas avanzados de infoentretenimiento). Traducido: más valor añadido y un precio oficial inferior al que manejaban versiones anteriores en otros países.

Para el comprador español, esto tiene un impacto directo: la barrera psicológica del ‘es nuevo, será más caro’ ha desaparecido. Pero también tiene el impacto contrario en los actuales propietarios de uno de estos vehículos que no están viendo con buenos ojos esta política tan agresiva de precios y con la que, en pocos meses, se verá desfavorecido.

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