Verdes, rojas, azules, continuas y discontinuas. Basta con mirar hacia el suelo y encontrarse por la calle una variedad de formas y colores de líneas pintadas en el asfalto. Y no saber su significado le puede costar caro a los conductores.
Un ejemplo son las dobles líneas rojas pintadas en algunas zonas de Madrid, que se han convertido en una señal cada vez más visible en lugares como Cibeles, Puerta de Toledo o Plaza Elíptica.
Aunque para muchos peatones y conductores pasan desapercibidas, marcan exactamente el perímetro de las Zonas de Bajas Emisiones de Especial Protección (ZBEDEP), las áreas más restringidas de la capital.
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Líneas rojas en Madrid
En puntos como Cibeles, donde convergen el Paseo del Prado y la calle Alcalá, la doble línea roja (a veces discontinua) avisa al conductor de que está a punto de entrar o salir de la ZBEDEP Madrid Centro.
Esta zona es especialmente vigilada y los vehículos sin distintivo ambiental tienen prohibido circular, salvo casos excepcionales. Las líneas no sustituyen a las señales verticales, pero sí aportan una referencia visual inmediata, especialmente útil para quienes no circulan habitualmente por el centro.

Puerta de Toledo: el límite sur de Madrid Centro
En las imágenes tomadas en la Puerta de Toledo, las líneas aparecen en su versión continua. Este tramo marca el borde suroeste del perímetro. A primera vista, el contraste entre adoquines históricos y asfalto puede hacerlas pasar inadvertidas, pero su función es decisiva: traspasarlas supone activar el sistema automático de control de accesos que registra a cada vehículo mediante cámaras.

¿Por qué hay líneas continuas y discontinuas?
La señalización varía según el tramo:
- Líneas continuas: indican que ya se está literalmente dentro del perímetro.
- Líneas discontinuas: avisan de que el límite está próximo.
Esta diferenciación ayuda a anticipar maniobras y a evitar accesos involuntarios que pueden derivar en sanciones.
¿Y la Plaza Elíptica?
La otra ZBE de Especial Protección, Plaza Elíptica, es una de las áreas con peores registros de calidad del aire. Por eso su acceso es aún más sensible. En calles como la avenida de Oporto o los accesos a la glorieta, la doble línea roja recuerda al conductor que está entrando en una zona especialmente vulnerable, con restricciones diseñadas para reducir niveles de contaminación.
Una señalización que muchos aún confunden
A pesar de su importancia, las líneas rojas todavía generan confusión. Al estar pintadas a ras de calzada, algunos conductores creen que son marcas temporales. Pero no:
son permanentes, forman parte del mapa oficial de movilidad y se extenderán a más áreas en los próximos años según las directrices ambientales europeas.

La nueva cartografía del tráfico en Madrid
Estas dobles líneas rojas se han convertido en la nueva cartografía urbana que define quién puede entrar a las zonas más protegidas de Madrid. Aunque discretas, delimitan una transformación profunda en movilidad: un modelo en el que el centro de la ciudad se reserva a vehículos menos contaminantes, mientras las cámaras controlan cada cruce del perímetro.
Cabe señalar que la multa por entrar sin autorización en las ZBE de Madrid (incluyendo Madrid Centro y Plaza Elíptica) es de 200 euros, con reducción a 100 euros por pronto pago.
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