El estado del parque móvil en España sigue siendo uno de los factores clave detrás de la siniestralidad en carretera. La presencia de millones de vehículos antiguos sin sistemas básicos de seguridad como el ABS mantiene un margen de mejora significativo: según un análisis de Bosch basado en datos de la DGT, se podrían evitar hasta 158 fallecidos al año si todos los vehículos lo incorporasen.
Actualmente circulan por España cerca de 7,85 millones de vehículos sin ABS, lo que representa algo más del 23% del parque total.
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En turismos y furgonetas, el problema se concentra en modelos de más de 25 años (anteriores a la obligatoriedad del sistema en 2004), mientras que en motocicletas afecta a unidades con más de una década, previas a la normativa de 2017 para motos de más de 125cc.
Un impacto directo en los accidentes
El impacto en la siniestralidad no es menor. De los casi 112.000 accidentes con víctimas registrados en 2024 entre coches, furgonetas y motos, más de 30.500 implicaron vehículos sin sistema antibloqueo de frenos. Según estimaciones basadas en datos europeos, el ABS podría haber evitado alrededor de 9.495 accidentes con víctimas cada año, con un efecto especialmente notable en motocicletas, donde la reducción potencial alcanza el 40%.
En el caso de los turismos, el margen de mejora es más contenido pero igualmente relevante. De los más de 83.000 accidentes con víctimas en coches y furgonetas, unos 10.500 implicaron vehículos sin ABS. La implantación generalizada de este sistema permitiría evitar aproximadamente un 10% de esos siniestros.

Donde la diferencia resulta más evidente es en las dos ruedas. Más del 70% del parque de motos y ciclomotores carece de ABS, lo que se traduce en unos 20.000 accidentes anuales con víctimas en este tipo de vehículos.
La adopción de esta tecnología podría evitar cerca de 8.000 siniestros al año, una cifra que explica buena parte del impacto global.
El peso en la mortalidad y los atropellos
El análisis también pone el foco en las víctimas mortales. En 2024 fallecieron 1.585 personas en accidentes de coche, furgoneta y moto. De ellas, unas 480 viajaban en vehículos sin ABS. Aplicando los porcentajes de reducción estimados, se podrían evitar hasta 158 muertes al año, incluyendo conductores, motoristas y también peatones en atropellos.
Precisamente, los atropellos son otro ámbito donde el ABS demuestra su eficacia. De los cerca de 320 fallecidos en este tipo de siniestros, se estima que una parte relevante estuvo relacionada con vehículos sin este sistema.
Su implantación podría reducir hasta un 27% estas muertes, lo que se traduce en unas 11 vidas salvadas cada año.

Una tecnología conocida en un parque envejecido
Desde el punto de vista técnico, el ABS evita el bloqueo de las ruedas durante una frenada de emergencia, permitiendo mantener el control de la dirección. En coches, esto facilita esquivar obstáculos mientras se frena; en motos, resulta clave para evitar la pérdida de estabilidad.
No es una tecnología nueva (Bosch la introdujo en 1978), pero sigue siendo una de las más efectivas en seguridad activa.
El problema, por tanto, no está en la tecnología, sino en su ausencia en una parte importante del parque.
Con una antigüedad media superior a los 14 años en coches y cercana a los 18 en motocicletas, España mantiene en circulación muchos vehículos sin sistemas de seguridad hoy considerados básicos, como el propio ABS, el control de estabilidad o los asistentes a la conducción.
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