Un motorista estuvo a punto de sufrir un accidente frontal cuando un conductor circulaba en sentido contrario en una carretera. El susto pudo haberse quedado en una simple infracción, pero la situación se transformó en una escena aún más peligrosa cuando el responsable del vehículo decidió reaccionar de la peor manera posible.
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El Jeep invadió su carril por escasos centímetros, obligando al motorista a maniobrar para evitar un impacto directo. Acto seguido, el motorista, acompañado por otros, comenzó a seguir al vehículo con la intención de recriminarle la maniobra y pedir explicaciones. Sin embargo, lejos de asumir su error, el conductor del Jeep inició movimientos bruscos y desafiantes.
Cuando finalmente lo alcanzaron, el motorista se bajó de la moto para intentar hablar con él y aclarar lo sucedido. Pero la reacción del conductor fue aún peor: aceleró de repente para darse a la fuga y estuvo a punto de arrollar la moto. Aunque no llegó a impactar de lleno, sí golpeó ligeramente el vehículo, causándole ciertos daños materiales antes de huir a gran velocidad.
En ese momento, el vídeo, publicado en redes sociales, se corta, dejando en el aire cómo terminó la persecución. No obstante, el conductor fue localizado más tarde y el seguro asumió el coste de los daños ocasionados a la moto.
¿Qué pasaría en España con un caso así?
Aunque el vídeo procede de Estados Unidos y la matrícula del Jeep es del estado de Arizona, una situación como la que se ve en esas imágenes tendría consecuencias muy serias si ocurriera en España. Una conducción así no se considera una simple imprudencia, sino conducción temeraria. Se trata de un delito que se aplica cuando un conductor pone en peligro real a otras personas, tal y como recoge el artículo 380 del Código Penal. En España, circular en sentido contrario o zigzaguear de forma peligrosa se consideran ejemplos claros de este delito.
En un caso parecido, el conductor podría enfrentarse a penas de prisión de seis meses a dos años, además de perder el carnet entre uno y seis años, dependiendo de la gravedad del caso. También tendría que pagar una multa económica importante, fijada según sus ingresos, y hacerse cargo de los daños provocados, igual que ocurre en cualquier accidente de tráfico en España.

Si el juez considera que el conductor actuó con un desprecio total por la vida de los demás, las penas aumentarían. En ese caso se aplicaría el artículo 381 del Código Penal, que permite hasta cinco años de prisión y una retirada del carnet de hasta diez años.
A nivel administrativo, estas maniobras también se consideran infracciones muy graves y suponen multas elevadas y pérdida de puntos. Sin embargo, cuando hay posibilidad de delito, el proceso penal es el que manda y va por delante del administrativo.
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