El ICE, como cuerpo de seguridad encargado de buscar inmigrantes para su deportación en Estados Unidos, es polémico por su concepción en sí misma, pero recientemente ha dado titulares por una razón distinta a la que acostumbra. Los agentes que lo integran no quieren utilizar los vehículos que se les han otorgado, así que la inversión de decenas de miles de dólares que ha realizado el gobierno estadounidense está en garajes, aparcada y cogiendo polvo.
Fue en verano del año pasado cuando el Departamento de Seguridad de EE UU hizo una publicación en X para anunciar la incorporación de nuevos vehículos a la flota del ICE.
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Entre ellos había desde SUV de GMC o como el Chevrolet Tahoe hasta pick-ups de alto rendimiento como el Ford F-150 Raptor, incluyendo además algún modelo más llamativo como un par de unidades del Ford Mustang GT. No se sabe el número concreto de vehículos, pero se habla desde decenas a centenares.
Más allá del coste total de la adquisición, que habría superado ampliamente los dos millones dólares, algo que llamaba bastante la atención era la decoración de los vehículos, vinilados en azul oscuro, pero con el logo y el nombre del ICE claramente visible en los laterales. Esto, que es algo común en los vehículos de cualquier cuerpo policial, no estaba tan claro que fuera lo idóneo para una división cuyo objetivo es ir a arrestar inmigrantes con el objetivo de deportarlos.
Que los automóviles vayan anunciando claramente que están viniendo para tal cometido hace que su tarea se dificulte, lo que habría llevado a los agentes directamente a no utilizarlos.
Ha sido el Washington Examiner quien ha tenido oportunidad de hablar con varios de ellos y con responsables del cuerpo, que han sido francos sobre la situación: “El ICE nunca ha tenido vehículos marcados. Al hablar con la gente, dicen: ‘No queremos usarlos, no podemos’”, explicaba uno de ellos.
“Si se hubiera consultado a los líderes —es decir, a los subdirectores ejecutivos— sobre si se necesitan vehículos identificados, quienes han hecho este trabajo habrían dicho: ‘No necesitamos vehículos identificados, porque no los van a usar’”, añadía.

El motivo está claro: su tarea se basa en buena parte en aparecer de repente y sin previo aviso, algo que es incompatible con llevar coches claramente decorados y que les identifica como parte del ICE. “Es ridículo porque no quieren anunciar lo que hacen. Simplemente los escondemos en un aparcamiento porque no queremos conducirlos. ¿Quién quiere conducir los vehículos marcados?”, señala la fuente.
La versión del ICE
Ante la viralidad de estas declaraciones, el propio ICE ha emitido una declaración en la que niega su veracidad y de la que se ha hecho eco The Indepent.
“Cualquier alegación de que estos vehículos de ICE no se están utilizando es FALSA. ICE es una agencia del orden público y, como todas las demás agencias del orden público, cuenta con una flota de vehículos que incluye vehículos con la marca ICE”, comienza.
“Estos vehículos específicos complementan la flota existente de ICE y apoyan las operaciones en todo el país. La seguridad de nuestros valientes hombres y mujeres es, y siempre ha sido, nuestra prioridad, y la sugerencia de que los vehículos con la marca de las fuerzas del orden, al igual que los vehículos policiales, la pongan en peligro, simplemente no es cierta”, añadía.
Aunque está claro que algo que se aplica a todos los cuerpos de seguridad, como la policía o la Guardia Civil, si es cierto que en el caso del ICE, que basa su actividad en la sorpresa y en coger desprevenidos a quienes buscan, anunciar su llegada de esa manera no parece lo más práctico.
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