Ni Mercedes ni Fiat: el Papa León XIV ha roto todos los protocolos con su nuevo coche oficial. Directamente desde la mítica planta de Ford en Chicago, llega al Vaticano un Explorer híbrido de 300 CV diseñado en exclusiva para el Sumo Pontífice, cargado de detalles ocultos y un guiño personal a sus raíces. Este SUV negro metalizado se ha convertido en uno de los vehículos más inesperados de la Santa Sede.
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La Santa Sede acaba de recibir un vehículo muy especial desde las cadenas de montaje de Illinois. No es un papamóvil al uso, ni tampoco un utilitario europeo. El Papa León XIV ha estrenado un Ford Explorer Platinum 2026 único en el mundo, un SUV híbrido fabricado en exclusiva por la planta de Ford en el South Side de Chicago que combina la sobriedad vaticana con el músculo de la ingeniería americana.
Este movimiento no solo refuerza la apuesta de la Iglesia por ayudar al cuidado del planeta, sino que encierra una historia de arraigo personal que vincula el origen del Pontífice con el corazón industrial de Estados Unidos.

Homenaje a los orígenes de Robert Francis Prevost
La elección de la planta de Chicago para este proyecto no responde a una decisión logística azarosa, sino a un profundo componente emocional. El Papa León XIV, nacido como Robert Francis Prevost, creció a escasos kilómetros de la factoría donde se ha ensamblado su nuevo vehículo. Esta conexión sentimental ha convertido el proceso de fabricación en un secreto de Estado dentro de la compañía del óvalo azul.
Durante meses, los operarios de Ford trabajaron bajo un estricto acuerdo de confidencialidad. Sabían que el encargo era para un cliente VIP de máxima relevancia, pero desconocían que sus manos estaban dando forma al coche del sucesor de San Pedro. El resultado es un Explorer Platinum en color negro metalizado que, aunque por fuera mantiene una estética elegante y discreta con detalles cromados, esconde una personalización artesanal en su habitáculo.

Entre el ‘skyline’ de Chicago y la Basílica de San Pedro
Al abrir las puertas de este SUV de siete plazas, el contraste entre la tradición eclesiástica y el orgullo industrial estadounidense se hace evidente. La tapicería, acabada en un cálido tono marrón, incluye etiquetas con los colores y símbolos de la bandera de Chicago en los asientos delanteros. Sin embargo, el detalle más espectacular se encuentra en el apoyabrazos central, donde se ha bordado con hilo el perfil de la ciudad del viento.
Para equilibrar esta balanza transatlántica, las molduras de los pasos de puerta lucen una sofisticada grabación de la Basílica de San Pedro, un recordatorio constante de su destino final en Roma. El toque más audaz aparece en el exterior: las placas de matrícula personalizadas con los lemas “DA POPE” (EL PAPA) y “LEON XIV”, un guiño que se aleja del protocolo habitual de las placas “SCV” (Stato della Città del Vaticano).

Potencia híbrida
En el apartado mecánico, el coche para el Papa León XIV no ha escatimado en prestaciones. El Ford Explorer está equipado con un sistema de propulsión híbrido que combina un bloque V6 de 3,3 litros con una transmisión automática de diez velocidades. Este conjunto entrega una potencia de 300 CV, permitiendo una movilidad eficiente en entornos urbanos y una respuesta contundente en carretera. Como detalle curioso, se le ha montado una antena que pueda coger las emisoras de radio europeas, distinta a la antena que llevan estos coches en Estados Unidos.
El propio CEO de Ford, Jim Farley, encargado de entregar las llaves al Pontífice el pasado 28 de febrero en el Vaticano, destacó la curiosidad técnica del Papa. Tras realizar un breve recorrido de prueba, Farley bromeó con que León XIV parecía disfrutar del carácter deportivo del SUV. “Se fijó en cada detalle personalizado”, afirmó el directivo, quien también entregó una foto del equipo de la planta y cartas de los trabajadores. A cambio, el Papa bendijo rosarios para los empleados que, en la sombra, construyeron este nuevo compañero de ruta.

Un modelo exclusivo que no se verá en España
Resulta curioso que, mientras Ford Europa vira radicalmente hacia el modelo eléctrico puro (basado en la plataforma MEB de Volkswagen), el Papa haya optado por esta versión híbrida que no se comercializa en el territorio de la UE. Con un precio de partida en Estados Unidos de unos 51.000 dólares (44.000 euros), antes de la costosa personalización, este Explorer representa un puente entre la tradición de los grandes motores americanos y la necesaria transición ecológica que tanto ha predicado el Vaticano en los últimos años.
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