Casi un año y medio después de que el director general de Tráfico, Pere Navarro, dijera lo que dijo, se repiten titulares como este: “Es oficial | El Gobierno prohibirá circular con una sola persona por vehículo: ‘El futuro de los coches será compartido o no será”. Pero detrás de esa idea de prohibición no existe otra cosa, a corto plazo, salvo la pura necesidad de que las grandes ciudades desahoguen sus horas punta, y la solución es una: más personas en cada coche.
No hay confirmación de nada ni oficialidad alguna. Sí está redactado, eso sí, un borrador de real decreto en cuya elaboración participaron los ministerios de Transición Ecológica e Interior que modificará la normativa de las zonas de bajas emisiones y el reglamento de circulación. Pero todo en este asunto se escribe en condicional.
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Si llega a aprobarse tal y como está plasmado en su última versión, el texto permitirá que los ayuntamientos (si quieren) establezcan restricciones de circulación en función de la ocupación de los vehículos. Su tramitación sigue varada, sin embargo: en junio de 2025 se cerró la fase de consulta pública y no se ha avanzado en la legislación.
Este bulo que va y viene –y que apasiona al algoritmo de Google– tiene su origen en el retortijón de unas palabras de Pere Navarro en noviembre de 2024: “Hicimos mediciones en la A-2 y en la A-1 y comprobamos la ocupación [de los vehículos]; el 85% de los coches va con un único ocupante. Les diría que mover 1.000 o 1.500 kilos para desplazar a una sola persona no nos lo podemos permitir. Es un disparate”, dijo entonces el responsable de la DGT. Alguien lo tradujo con un brochazo grueso (“El Gobierno prohibirá ir solo en el coche”) y la bola empezó a crecer. Incluso Vox se apuntó a la fiesta. “ Nos llevan a la tiranía, al control social total”, llegó a afirmar Santiago Abascal.
Por el momento no hay restricciones a la vista, sino un fomento activo de una mayor ocupación de los vehículos. Lo explicó Navarro aquel día y lo promueve la DGT desde hace años. “Si consiguiéramos meter a dos personas en cada vehículo, que parece que a estas alturas del siglo XXI no debería ser imposible, conseguimos la mitad de vehículos, la mitad de consumo de combustible y la mitad de emisiones”, argumentó Navarro, y así lo ha repetido de vez en cuando desde aquel día. “El futuro del tráfico será compartido o no será”, sentenció.
Restricciones de los ayuntamientos
En caso de que lleguen, esas posibles restricciones dependerán de los ayuntamientos. A su vez, Tráfico sigue apostando por una mayor ocupación de los coches particulares con proyectos como el nuevo carril Bus-VAO de la A-2 entre Alcalá de Henares y Madrid, previsto para el primer trimestre de este año. Su objetivo es premiar el transporte público y los coches en los que vayan el conductor y al menos un pasajero.
Tráfico calcula que en la hora punta de la mañana, de camino a la capital, por la A-2 circulan unos 4.500 automóviles en los que viajan aproximadamente 5.000 personas; a la vez, 125 autobuses transportan a 5.500 viajeros. Como solución, la DGT instalará un carril inteligente para vehículos de alta ocupación (limitado por señales luminosas en el asfalto) que funcionará como tal de lunes a viernes de 7.00 a 9.00 y de 16.00 a 18.00. Durante el resto del día, cuando la circulación es menor, lo podrá ocupar cualquier vehículo.
Otra de las propuestas de la DGT es el proyecto 28027 comparte coche, una iniciativa para impulsar los viajes compartidos en el entorno del distrito postal 28027 de Madrid, una zona con gran concentración de centros de trabajo y en la que se ubica la sede central de la DGT. La gestión tecnológica de los viajes compartidos dependerá de Tribbu y a la iniciativa se han sumado compañías como el Banco Santander, Alsa y Asisa, además de la DGT.
Pere Navarro reavivó el asunto de la soledad del conductor en enero, durante un foro sobre movilidad sostenible organizado por Europa Press: “Al centro no vas con eléctrico ni diésel o gasolina, vas en transporte público o en coche compartido”, dijo, e insistió en que el problema de las grandes ciudades no es solo de emisiones, sino de “espacio”.
Esta no es una apuesta nueva de la DGT, que defiende desde hace años la movilidad sostenible y propone ir a pie, en bici, en transporte público y turismos particulares con la máxima ocupación posible.
En las últimas semanas, Tráfico ha reafirmado su apoyo a este modelo de desplazamiento en las redes sociales: “Compartes gasolina, te ahorras pasta y encima quitas coches de en medio. Vamos, que compartir coche no es de pringaos… Es de listos”, sostiene un tuit reciente.
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