Desde hace años, muchos conductores se han llevado una sorpresa al abrir el maletero de su coche nuevo: ya no hay rueda de repuesto. Lo que durante décadas fue un elemento imprescindible en cualquier vehículo está desapareciendo poco a poco de los modelos actuales.
La razón no es casual. Los fabricantes buscan aprovechar al máximo cada centímetro del coche, especialmente en los modelos más compactos y electrificados. La rueda de repuesto ocupa bastante espacio y añade peso, dos factores que las marcas intentan reducir para mejorar el consumo, la eficiencia y la capacidad de carga.
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Por eso, en lugar de la rueda tradicional, cada vez es más habitual encontrar alternativas como las ruedas de emergencia, conocidas popularmente como “ruedas de galleta”, mucho más pequeñas y ligeras. En otros casos, los coches incluyen simplemente kits de reparación de pinchazos, que permiten sellar la rueda temporalmente para llegar hasta un taller.

El resultado es que la rueda de repuesto completa se está convirtiendo en una rareza en los coches modernos, algo que muchos conductores solo descubren cuando la necesitan por primera vez.
El peso
Además, la r educción de peso es una prioridad para los fabricantes. Una rueda de repuesto puede añadir hasta 20 kilos al peso total del vehículo, lo que afecta negativamente el consumo de combustible y las emisiones nocivas. En un esfuerzo por cumplir con las regulaciones ambientales cada vez más estrictas, los fabricantes optan por eliminar ese peso adicional.

La tecnología de los neumáticos también ha avanzado significativamente. Los neumáticos ‘run-flat’, por ejemplo, permiten a los conductores continuar su viaje durante unos 80 kilómetros o más después de un pinchazo, lo que les da tiempo suficiente para llegar a un taller de reparación. Esta tecnología reduce la necesidad de llevar una rueda de repuesto.
Por supuesto, el aspecto económico
Otro aspecto a considerar es el coste. La producción y el almacenamiento de ruedas de repuesto representan un gasto adicional importante para los fabricantes. Al eliminarlas, pueden reducir costes y ofrecer vehículos a precios más competitivos. Además, muchos conductores prefieren pagar menos por un coche y asumir el riesgo de no tener una rueda de repuesto.

Finalmente, la popularidad de los vehículos eléctricos e híbridos ha influido en esta tendencia. Las baterías de estos vehículos ocupan gran parte del espacio disponible, lo que hace difícil incluir una rueda de repuesto. Y en caso de colisión, una rueda de repuesto podría dañar la batería, lo que representa un riesgo adicional.
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