Hace unos días hemos contado en EL MOTOR un problema que aqueja a muchos conductores. Y es que éstos están cansados de ser víctimas de los robos de las pertenencias al interior de sus vehículos, lo que implica no solo el cristal roto, sino trámites con el seguro, el taller, etc.
Por eso, muchos de los dueños han decidido pegar en los cristales de sus vehículos un cartel en el que señalan no tener nada de valor, para así evitar robos. Esta situación se ha masificado en Madrid y Barcelona.
El problema es que, a pesar de que no se tenga nada de valor dentro del coche, hay otro tipo de robos que está afectando de todas formas.
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Las ruedas, apetecidas por los ladrones
Los ladrones roban neumáticos y llantas porque son piezas caras, fáciles de desmontar y con alta demanda constante. Un juego completo puede costar cientos o miles de euros, especialmente si son de marcas reconocidas o de vehículos de gama media-alta.
Además, no suelen tener un número de serie fácilmente rastreable como otras piezas del coche, lo que dificulta su identificación y facilita su reventa.
Normalmente se revenden en el mercado negro, a través de anuncios en internet, redes sociales o intermediarios que los colocan como “de segunda mano” a precios más bajos que los oficiales. También pueden venderlos a talleres poco escrupulosos o exportarlos junto con otras piezas robadas.
No solo en Valencia
El vídeo anterior corresponde a lo que ha sucedido en el barrio de Campanar, en Valencia. Pero lo cierto es que es una situación que cada vez se repite más en varias comunidades.
Por ejemplo, en noviembre de 2024, un usuario compartió lo que estaba ocurriendo cerca del aeropuerto de Barcelona: los coches habían sido destrozados y desvalijados. De hecho, más de diez coches aparecieron sin ruedas y con los cristales rotos en un aparcamiento gratuito sin vigilancia al otro lado de El Prat.

¿Cómo roban los neumáticos?
Los ladrones suelen robar los neumáticos de forma rápida, normalmente por la noche o en lugares poco vigilados, porque es un proceso que puede hacerse en pocos minutos: aflojan las tuercas, levantan el coche con un gato, retiran las ruedas y dejan el vehículo apoyado sobre bloques o ladrillos.
En otros casos, utilizan el método del “pincha-ruedas”, provocando un pinchazo para que el conductor se detenga y, mientras está distraído, aprovechan para robar objetos del interior.
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Así se puede evitar
Para evitarlo, un cepo puede ser útil porque añade dificultad y actúa como elemento disuasorio visible, pero no es una solución infalible.
Lo más recomendable es combinar varias medidas de seguridad, como instalar tuercas antirrobo, aparcar en garajes cerrados o zonas bien iluminadas, contar con una alarma con sensor de inclinación y evitar dejar el coche inmóvil durante largos periodos en la vía pública, ya que la combinación de sistemas reduce considerablemente el riesgo.
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