Los coches conectados tienen una gran cantidad de ventajas: permiten recibir mejoras con actualizaciones de software remotas, saber el tráfico en tiempo real, conocer si ha habido un accidente… pero también tienen una parte negativa. Por ejemplo, que si llevas a cabo una frenada demasiado fuerte, te suban el precio del seguro.
Puede parecer algo raro e incluso surrealista, pero es algo que ya sucede de manera habitual en todo el mundo, aunque de cuando en cuanto sale a la luz algún caso concreto que llama la atención más de lo habitual.
Más información
Los automóviles modernos cuentan con todo tipo de tecnología, mucha de la cuál actúa como telemetría y se encarga de medir aspectos como aceleraciones, frenazos, velocidades a las que se circula, etc. También pueden, gracias al GPS, comparar esos datos con, por ejemplo, los límites de velocidad legales allá por donde están circulando. De esta manera, monitorizan los comportamientos de los conductores, algo que las aseguradoras utilizan para calcular el precio del seguro.
En el caso de Philip Siefke, que reporta CNN, el modus operandi quedó muy claro. Cuando fue a contratar una nueva póliza de seguro para su vehículo, desde la aseguradora le dieron una tarifa más alta aludiendo a que, 24 horas antes, había llevado a cabo una frenada brusca, más brusca de lo que consideraban adecuado, lo que había hecho que subiera la cuota.
La letra pequeña
Extrañado, les preguntó que cómo podían saber eso, y su respuesta fue que su coche, un Toyota en este caso, era la fuente de la información. No recordaba haber dado permiso para eso, el trabajador del seguro le dijo que probablemente sí, aunque lo supiera, porque vendría incluido en la letra pequeña de la compra del vehículo, algo que ningún usuario se lee.

Es por eso que la mayoría de las personas desconocen que al firmar pueden estar aceptando la venta de sus datos a terceros. John Yanchunis, abogado de Morgan and Morgan, a quien contrató Siefke explica: “Si compras un coche, tienes una sola preocupación, ¿verdad? El precio”. Comenta que las marcas “no les dan a las personas la opción de ver qué sucederá con estos datos al momento de adquirir el producto. Los ocultan. ¿Y por qué ocultan las cosas? Porque no quieren que los consumidores sepan lo que están haciendo”.
Es algo que, nadie se plantea hasta que ven cómo se están controlando múltiples aspectos de la conducción, lo que puede acabar siendo utilizado en perjuicio suyo, por ejemplo, al tratar con la aseguradora.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
La Guardia Civil me paró por llevar una sola luz de la matrícula fundida: ¿de cuánto fue la multa?
Casi nadie utiliza este botón y su utilidad es muy alta para conducir más cómodo y seguro