Abrir el buzón y encontrarse con una notificación de tráfico nunca es buena noticia. Precisamente en esa reacción automática se apoya una nueva oleada de fraudes que ya ha comenzado a detectarse en distintos puntos de Europa y que ha encendido las alarmas entre las autoridades.
El último foco se ha localizado en Francia, donde numerosos conductores han recibido cartas que simulan ser multas de tráfico y que, en realidad, esconden un intento de robo de datos.
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El documento reproduce con bastante fidelidad el formato de una sanción oficial. Lenguaje administrativo, referencias a una supuesta infracción y una llamada a actuar con rapidez para evitar recargos. El elemento central es un código QR que invita a “consultar los detalles” o “regularizar la situación”. Basta con escanearlo para que el fraude empiece a desplegarse.
Cartas que generan dudas
A diferencia de una notificación oficial, estas cartas suelen llegar en sobres sin identificación institucional clara, a veces sin franqueo o con remitentes genéricos. No incorporan número de expediente verificable ni los canales oficiales de pago habituales.
El destinatario puede pensar que se trata de una infracción menor, de un radar que no recuerda o de un trámite administrativo pendiente. Esa duda inicial, unida al miedo a una sanción mayor, empuja a muchos conductores a escanear el QR sin comprobar previamente la autenticidad del aviso.

El QR como puerta de entrada
El código dirige a una página web que simula ser un portal oficial de gestión de multas. El entorno visual suele imitar colores institucionales y lenguaje jurídico, reforzando la sensación de legitimidad. Una vez dentro, se solicitan datos personales y, en ocasiones, información bancaria para abonar la supuesta sanción.
Las autoridades recuerdan que ningún organismo público comunica multas mediante códigos QR impresos en cartas no certificadas. El pago de sanciones reales solo se gestiona a través de portales oficiales o canales expresamente habilitados por la Administración.
Un patrón que ya se ha visto
No es la primera vez que los códigos QR se utilizan como cebo en el ámbito del tráfico. En los últimos meses también se han detectado casos de falsas multas colocadas directamente en el parabrisas del vehículo, con el mensaje “vehículo en infracción” y un QR que redirige a páginas fraudulentas.

En ambos supuestos, el mecanismo es el mismo, aprovechar la urgencia y el temor a una sanción mayor para obtener datos personales y bancarios. La diferencia ahora es el uso del buzón como canal de entrada, un soporte que tradicionalmente genera mayor credibilidad.
Por la proximidad geográfica y la similitud de los sistemas administrativos, este tipo de estafas detectadas en Francia resultan especialmente relevantes para los conductores españoles.
Ante la menor sospecha, conviene verificar la autenticidad de la notificación exclusivamente a través de los canales oficiales de la Administración o consultando con las fuerzas y cuerpos de seguridad; nunca se deben facilitar datos personales o bancarios a partir de enlaces o códigos recibidos por medios no verificados.
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