Más allá de las tendencias del mercado, no todo monovolumen de gran formato tiene como destino final una transformación en vehículo cámper. Existe un perfil de usuario muy relevante que prioriza el espacio diáfano para garantizar viajes de larga distancia con un nivel de confort superior, ya sea para satisfacer las necesidades de una familia numerosa o para funcionar como una exclusiva limusina VIP.
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El nuevo Mercedes-Benz VLE se posiciona precisamente en este escenario, redefiniendo el concepto de habitáculo interior para ofrecer una experiencia de lujo y amplitud que difícilmente puede igualar otro tipo de carrocería.
Este modelo se presenta como el primer vehículo de la marca basado en la innovadora plataforma modular Van Architecture, que destaca por una polivalencia inusual, ya que es capaz de ofrecer la seguridad y el dinamismo propios de un turismo convencional, pero manteniendo toda la versatilidad que caracteriza a un monovolumen de grandes dimensiones. Con una capacidad de hasta ocho plazas, el interior del VLE redefine por completo el concepto de espacio y confort.

El secreto de los siete grados
En esta primera toma de contacto de tan solo unos minutos con el vehículo camuflado en Stuttgart, lo cierto es que a pesar de su imponente presencia, el Mercedes-Benz VLE se mueve con una soltura sorprendente. La clave de esta agilidad reside en su eje trasero direccionable, el cual permite que las ruedas traseras giren hasta siete grados. Gracias a esta tecnología, el diámetro de giro se reduce a tan solo 10,9 metros. Se trata de una cifra asombrosa que sitúa su maniobrabilidad al mismo nivel que la del nuevo Mercedes-Benz CLA, algo casi impensable para un vehículo que supera los cinco metros de longitud.
Lo cierto es que el conductor experimenta una sensación extraña, ya que el sistema es capaz de girar el innovador VLE en un espacio que el cerebro no es capaz de visualizar debido al tamaño del monovolumen. Además, también se aprecia la relación de dirección más directa en el eje delantero. Esto implica que se necesitan menos giros de volante para completar cualquier maniobra, facilitando enormemente la conducción en aparcamientos estrechos o calles reviradas.

Tecnología autónoma
El apartado tecnológico alcanza su punto álgido con el sistema de aparcamiento autónomo. El VLE es capaz de realizar todas las maniobras necesarias para estacionar sin que el usuario tenga que intervenir en los pedales o el volante. Este avance se complementa con una dotación de serie que incluye numerosos sistemas de seguridad y asistencia a la conducción. En cuanto a su rendimiento, el modelo equipa una batería de gran capacidad con 115 kWh útiles, lo que garantiza una solvencia eléctrica de primer nivel para viajes de larga distancia.
En definitiva, Mercedes-Benz demuestra con este lanzamiento que el tamaño no está reñido con la eficiencia ni con la facilidad de uso. El VLE se posiciona como una opción líder tanto para familias activas como para el sector del transporte exclusivo. Al combinar una batería de alta capacidad con un sistema de giro revolucionario, la marca alemana establece un nuevo estándar en el mercado de los vehículos eléctricos prémium.

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