Fundada en 1906 en Turín por Vincenzo Lancia, la marca que lleva su apellido se destacó desde sus orígenes por una ingeniería innovadora y un enfoque elegante del automóvil, convirtiéndose en una de las empresas más influyentes de la historia del motor italiano. Fue pionera en soluciones técnicas como la carrocería autoportante y la suspensión independiente, visibles en modelos tempranos como el Lambda, mientras que en décadas posteriores consolidó su prestigio con berlinas refinadas como el Aurelia (famoso por su motor V6), el sobrio y tecnológico Flaminia, y el popular Fulvia.
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En el ámbito deportivo, Lancia alcanzó un estatus legendario en los ralis con el Stratos, el 037 y el Delta Integrale, dominando el Campeonato Mundial de Rallies y asociando su nombre a la innovación y la competición, una herencia que, pese a los cambios estratégicos y de mercado, sigue definiendo la identidad histórica de la marca.
Ahora Lancia no solo está de vuelta; está en plena metamorfosis. Tras años de un silencio casi sepulcral fuera de las fronteras italianas, la mítica firma del Grupo Stellantis inicia una era bajo el mando de su reciente directora ejecutiva, Roberta Zerbi, que ha atendido a EL MOTOR para desgranar las claves de un renacimiento que se apoya en dos pilares innegociables: la “gracia” del diseño italiano y la “garra” de su espíritu competitivo.

Lujo accesible frente al gigante chino
La marca se enfrenta a un mercado radicalmente distinto al que dejó atrás. Ante el desembarco masivo de fabricantes asiáticos, Zerbi se muestra analítica pero confiada. Define el posicionamiento de la casa no como un lujo prohibitivo, sino como un “prémium accesible”. El objetivo es claro: ofrecer un valor añadido por el que el cliente esté dispuesto a pagar un extra, pero manteniendo la marca abierta a un público más amplio y joven.
“Podemos ser elegantes, pero no quiero que seamos exclusivos. Tenemos que ser inclusivos”, afirma con rotundidad la directiva. Esta visión ya da sus frutos: los primeros datos del nuevo Lancia Ypsilon reflejan una base de clientes significativamente más joven y masculina que la del modelo anterior.

De la carretera a los tramos
El renacimiento de Lancia no se entiende sin la tierra. La presencia del legendario bicampeón del mundo de rallies, Miki Biasion, junto a Roberta Zerbi, durante el encuentro, subrayó que la competición es el mejor escaparate comercial. Biasion recordó cómo los triunfos del fabricante italiano en el Rally de Montecarlo disparaban las ventas en los años 80.
Hoy, ese espíritu se materializa en el nuevo Ypsilon HF WRC2, del cual ya se han vendido más de 50 unidades a equipos de competición incluso antes de su debut oficial. Para Lancia, el deporte del automóvil es una plataforma que genera una conexión emocional inmediata con el público, algo vital para reconstruir el reconocimiento de marca entre quienes no vivieron la época dorada de los Grupo B.

El futuro de la compañía
Lo cierto es que la hoja de ruta es muy intensa. Tras consolidar el Ypsilon en Europa, la marca presentará en el Salón de París el nuevo Gamma, un C-SUV que atacará el segmento más competitivo actualmente en el mercado europeo. ¿Y el esperado renacimiento del mítico Delta? Aunque es el nombre que todo purista tiene en la boca, la marca prefiere la cautela, remitiendo a los planes industriales que Stellantis desvelará en 2027.
Lancia camina hacia el futuro con paso firme, aceptando que la electrificación es el camino, aunque se pierda el rugido del motor por el camino. Como concluyó Roberta Zerbi, no se trata de mirar atrás con nostalgia, sino de que Lancia vuelva a ser relevante hoy.

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