La industria del automóvil atraviesa una metamorfosis sin precedentes donde el software se ha hecho definitivamente con el asiento del conductor. Lo que hace apenas unos años parecía una fantasía reservada a la ciencia ficción, hoy se manifiesta como una realidad tangible que circula por las calles bajo el paraguas de la conducción autónoma avanzada. Gracias a la integración masiva de la inteligencia artificial y al despliegue de redes de sensores de alta precisión, el vehículo ha dejado de ser una mera máquina de transporte para convertirse en un dispositivo inteligente capaz de tomar decisiones en milisegundos.
Más información
En este escenario de innovación frenética, la barrera entre lo posible y lo imposible se ha difuminado, permitiendo incluso gestionar un coche con la misma facilidad con la que se envía un mensaje de texto, lo cual elimina las fronteras físicas y redefine por completo la relación humana con la movilidad urbana.
Recientemente, un caso se ha vuelto viral en las redes sociales desafiando toda lógica geográfica: el propietario de un coche logró mover y estacionar el vehículo en Shenzhen (China) mientras él se encontraba físicamente en Vietnam. Este hito ha sido posible gracias al sistema Vehicle Parking Driver (VPD), una de las joyas de la corona integradas en la plataforma ADS Qiankun de Huawei.

Precisión quirúrgica a distancia
El funcionamiento del sistema es tan sencillo para el usuario como complejo en su ejecución técnica. Mediante una aplicación móvil, el conductor da la orden y el vehículo toma el control total. En el caso reportado, el coche recorrió unos 12 metros en apenas 44 segundos para reubicarse al otro lado de la calle. No fue un simple movimiento lineal; el coche fue capaz de esquivar peatones, realizar maniobras de marcha atrás para ceder el paso y superar obstáculos irregulares con una fluidez pasmosa.
A diferencia de otros sistemas de control remoto que dependen críticamente de la conexión, el corazón del ADS Qiankun reside en el propio vehículo. “El comando remoto solo inicia la secuencia; la ejecución es local, utilizando los sensores y algoritmos de a bordo”, ha señalado un experto. Esto minimiza el riesgo por latencia de red, garantizando que el coche reaccione al instante ante cualquier imprevisto en su entorno inmediato.

El ecosistema que redefine la seguridad
Lo cierto es que el potencial de esta tecnología, más allá de aparcar un coche de manera autónoma, puede transformar la seguridad vial global de la circulación. Según datos de la propia Huawei recogidos hace unos días, el uso de sistemas como el ADS Qiankun ha logrado multiplicar dicha seguridad de forma exponencial: mientras que la media nacional en China registra un accidente grave cada 1,8 millones de kilómetros, los vehículos equipados con la inteligencia de Huawei extienden esa cifra hasta los 6,44 millones de kilómetros cuando operan en modo de conducción asistida.
Esta reducción drástica de la siniestralidad se fundamenta en la eliminación del factor humano (responsable de la inmensa mayoría de las colisiones por fatiga o distracciones) y en la capacidad de reacción del sistema ante situaciones críticas, como el control de estabilidad tras un reventón de neumático a alta velocidad. Al democratizarse estas soluciones, la movilidad global no solo ganará en comodidad, sino que podría enfrentar por fin el ambicioso reto de reducir drásticamente el millón y medio de víctimas anuales que se cobran las carreteras en todo el mundo.

Desafío para Europa
Aunque en China Huawei ya domina casi el 30% del mercado de navegación asistida, su llegada a Europa se enfrenta a una barrera normativa. Mientras que la tecnología está lista, la legislación de la UE aún debe definir las responsabilidades legales en maniobras autónomas sin un conductor presente. En el caso de España, la visión es notablemente más cauta; el propio director de la DGT, Pere Navarro, ha manifestado en reiteradas ocasiones su escepticismo sobre la viabilidad de este sistema a corto y medio plazo.
El máximo responsable de Tráfico sostiene que será altamente improbable ver a un coche autónomo circulando libremente por las calles y carreteras españolas en los próximos años. Sin embargo, el mensaje es claro: la competición automovilística ya no se mide solo en caballos de potencia, sino en la capacidad del software para gestionar la movilidad de forma inteligente y remota.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
Las redes sociales alucinan con esta mujer: conduce un coche con un espejo retrovisor futurista que también existe en España
Los coches baratos de BYD tendrán un Ojo de Dios más avanzado