El actual nivel de tecnología de los coches nuevos los convierten en centros de datos móviles. Están equipados con múltiples cámaras, sensores, sistemas de radar… Todos ellos monitorizan constantemente lo que sucede.
La tecnología se convierte, por tanto, en sinónimo de comodidad y seguridad. Tiene, sin embargo, una cara B: también genera desconfianza. En Polonia existe una creciente preocupación de que este flujo de información pueda caer en malas manos y están tomando medidas.
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El Ministerio de Defensa de Polonia ha confirmado que los coches chinos no podrán entrar en zonas militares: también está prohibido aparcarlos cerca de lugares de importancia estratégica. Este es sólo el primer paso. Planean prohibir al personal militar conectar sus teléfonos inteligentes de empresa a estos vehículos.
Todavía no existe un decreto oficial a nivel nacional, pero la práctica ya se está implementando. Los medios polacos informan que se espera que se anuncie una decisión en los próximos días y que las nuevas medidas también podrían aplicarse a los modelos de Tesla.

¿A dónde va la información?
Lo cierto es que, para Polonia, la tecnología no es el problema porque también es posible encontrarla, de forma similar, en los coches occidentales. La clave reside en a dónde va la información.
El informe ‘Smartphones on Wheels’, publicado recientemente por el Centro de Estudios Orientales de Varsovia, recoge las advertencias de los expertos. Apuntan a que los datos recopilados podrían utilizarse indebidamente para espionaje, ciberataques o fines militares.

Los fabricantes europeos están sujetos a estrictas regulaciones de protección de datos. No ocurre lo mismo con las empresas chinas, que están legalmente obligadas a cooperar con las autoridades de seguridad de Pekín. El gran temor es que el acceso a los perfiles de conducción o a los datos de la cámara sea posible en cualquier momento.
Sin embargo, ni el miedo al espionaje ni las restricciones han frenado el buen ritmo de las marcas chinas. En Polonia, las ventas de sus coches se cuadruplicaron en 2025: fabricantes como BYD y MG se destacan con una ventaja de precio, a menudo del 15 al 20%, en comparación con sus competidores europeos.
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