Anunciado hace mucho tiempo, el Apollo EVO se ha hecho de rogar. El hiperdeportivo de origen alemán se había presentado como prototipo, pero no ha sido hasta ahora cuando se ha desvelado su versión de producción definitiva. Hay que mirar mucho y con mucha atención para encontrar alguna diferencia, porque lo que prometió en su día, lo ha cumplido.
En su momento parecía un vehículo sacado de la competición y es algo que mantiene. Tiene una silueta tremendamente atlética, muy baja, ancha y alargada. En la parte delantera son los faros en forma de ‘X’ los que llaman la atención de primeras, pero también atraen la mirada el esculpido paragolpes, los afilados pasos de rueda o la cabina en forma de cúpula.
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La vista lateral muestra un cuidado trabajo aerodinámico, con nervios y entradas y salidas de aire que garanticen un flujo óptimo, y la trasera se lleva la palma. Nada menos que seis aletas coronan la zaga, cuatro verticales (dos arriba y dos abajo) y dos horizontales en los laterales, todas ellas integrando finas tiras LED que ejercen de pilotos. La guinda la pone, justo en el centro, la salida de escape triple, con cada cola adoptando una forma de rombo.
El interior biplaza cuenta con dos asientos de fibra de carbono integrados en el chasis, que se combinan con arneses de seguridad. El minimalismo es extremo para reducir al máximo el peso, pero a pesar de ello presenta un tríptico de pantallas por encima del volante, que es cuadrado y está abierto en su sección superior.
Un hiperdeportivo purista
A nivel mecánico, Apollo no ha querido modernidades, así que ha dejado de lado la electrificación para acudir a Ferrari y pedirle el motor del F12 Berlinetta, entre otros. El EVO monta un bloque 6.3 V12 de aspiración natural que desarrolla una potencia de 800 CV y un par máximo de 765 Nm. Se combina con una caja de cambios secuencial de seis relaciones y manda toda la fuerza a las ruedas traseras.
El resultado, gracias a que el coche pesa tan solo 1.300 kg, es una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos, así como una velocidad máxima de 335 km/h.

Como es lógico, una criatura tan extrema como el Apollo EVO va a ser tremendamente exclusiva. Solo van a fabricarse 10 unidades del hiperdeportivo, cada una con un precio de partida de tres millones de euros antes de impuestos.
Y el “de partida” en este caso es especialmente relevante, porque la marca ha anunciado que tratará cada ejemplar como un one-off, es decir, que cada comprador podrá personalizarlo completamente a su gusto para que no haya dos iguales. De esta manera, podrá elegir colores, los materiales que se utilicen y hasta el equipamiento; así que en función de sus elecciones el montante final puede ser muy superior.
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