Con enero recién estrenado y los bolsillos todavía resentidos del periodo navideño, muchos conductores buscan fórmulas para reducir el gasto del coche sin renunciar a utilizarlo a diario.
No es un asunto menor: según el último Observatorio Midas de la Movilidad, cuatro de cada diez españoles se mueven en vehículo propio cada día, lo que convierte cualquier desviación en el gasto en un impacto directo sobre la economía familiar.
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Los expertos coinciden en algo que a menudo pasamos por alto: el verdadero ahorro empieza antes de tener una avería. Y es que posponer el mantenimiento no es ahorrar, sino aplazar un problema que después será más caro. El dato lo respalda: hasta el 40% de las asistencias en carretera en Europa tienen su origen en fallos eléctricos o de batería que podrían haberse detectado antes.
Es clave: hacer revisiones periódicas
La primera clave es la revisión preventiva. Frenos, batería, neumáticos y niveles son el ‘cuarteto esencial’ que evitan sustos y facturas desproporcionadas. Hay que recordar que muchos talleres no oficiales de las marcas mantienen la garantía del fabricante, una forma de acceder a mantenimiento profesional sin disparar el gasto.

Pero el ahorro no solo está en el taller: empieza también en cada kilómetro que recorremos. Uno de los aspectos más olvidados es la presión de los neumáticos. Según diversos estudios del sector, circular con la presión correcta permite reducir el consumo entre un 1% y un 4%, además de alargar la vida útil del neumático, que puede acortarse incluso un 45% cuando no está inflado, según las especificaciones del fabricante. Una comprobación mensual basta para evitar un gasto silencioso que se acumula.

A esto se suma la conducción eficiente, una vieja recomendación de la DGT que sigue funcionando: acelerar sin brusquedades, anticiparse al tráfico, rodar en marchas largas y mantener la velocidad estable reduce tanto el consumo como el desgaste mecánico. A medio plazo, se traduce en menos visitas al taller y un coche que envejece mejor.
Y algunos gestos que ayudarán a ahorrar
También hay ‘microgestos’ con impacto real. Ajustar la climatización sin excesos, retirar el peso innecesario del maletero (cada 25 kilos añaden décimas al consumo), según el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) y aprovechar los modos ECO y asistentes de eficiencia en los coches modernos puede suponer un ahorro acumulado notable a lo largo del mes.

Por último, elegir bien dónde y cuándo revisar el vehículo marca la diferencia. Un diagnóstico fiable, un presupuesto transparente y la seguridad de contar con profesionales formados evitan intervenciones innecesarias y permiten planificar mejor el gasto anual en movilidad.
En definitiva, ahorrar con el coche no consiste en dejarlo parado, sino en utilizarlo de forma inteligente, adelantarse a los fallos y apoyarse en servicios técnicos de confianza. Pequeñas decisiones que, sumadas, pueden convertir la cuesta de enero en un tramo mucho más llano de lo que parece.
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